El “siglo del mar” es un concepto geopolítico que condensa los aportes que realizaran los pioneros de la geopolítica de los mares, Alfred Mahan y Carl Schimtt, y que en la actualidad señala al siglo XXI, como el tiempo en el que el espacio de los océanos está sometido a tensiones y disputas por su control, principalmente en lo que se refiere a recursos naturales y rutas comerciales; destacando la importancia de la proyección marítima soberana de los países.
Por Omar Ruiz
El año que pasó y el comienzo de este 2026, han sido los años más belicistas en lo que va del siglo XXI; guerra, genocidio e intervenciones militares en distintas partes del mundo. En estas tensiones y conflictos armados han participado directa o indirectamente las nueve potencias nucleares; en la Guerra de Ucrania, -Rusia y Corea del Norte- frente a la OTAN -EE.UU., Francia y RU-; en Gaza y Palestina, Israel; en Irán, -EE.UU. e Israel-; en Cachemira, -India y Pakistán- e indirectamente China; en Venezuela, EE.UU y en Groenlandia, un conflicto intra OTAN. Vivimos un mundo sin reglas, sin derecho internacional, asistimos a un gran desorden mundial, un regreso al estado de naturaleza hobbesiano, donde “los Estados son lobos de los Estados”. Antonio Gramsci definió muy bien estos momentos que vivimos, con su célebre frase “El viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer, y en ese claroscuro surgen los monstruos” (1). Se trata de relaciones de poder, del realismo de las relaciones internacionales, los Estados siempre están en guerra o en balance de poder, es muy posible que durante este y los próximos años seamos espectadores de nuevas ocupaciones, intervenciones militares y apropiaciones de recursos naturales, que irán consolidando áreas o zonas de influencia de las potencias. La paz, la seguridad, la cooperación, la verdad, la justicia y la libertad están en pausa esperando un nuevo orden armónico que les vuelva a dar lugar para el bien de la humanidad, difícil predecir cuando.
El Siglo del Mar
El “siglo del mar” es un concepto geopolítico que condensa los aportes que realizaran los pioneros de la geopolítica de los mares, Alfred Mahan y Carl Schimtt, y que en la actualidad señala al siglo XXI, como el tiempo en el que el espacio de los océanos está sometido a tensiones y disputas por su control, principalmente en lo que se refiere a recursos naturales y rutas comerciales; destacando la importancia de la proyección marítima soberana de los países.
Geopolítica del Mar
“Quien domina las olas, controla el planeta”, indicaba Alfred Mahan para explicar el origen del poder del Imperio británico, señalando sus principales elementos, comercio exterior, marina mercante, armada de guerra, colonias, bases de reabastecimiento, rutas comerciales y control en el siglo XIX de los pasos interoceánicos de Sudáfrica 1806, Omán-Muscat 1809, Isla Mauricio e Islas Seychelles 1810, Java-Indonesia 1811, Singapur 1819, Birmania 1824, Malaca 1824, Hong Kong 1839, Adén 1839, Afganistán 1839, Nueva Zelandia 1840 y Shangai–Cantón 1842.
Como explica Carlos Alberto Biangardi Delgado, “Durante el siglo XIX todas las potencias marítimas procuraban la obtención de enclaves geográficos capaces de ofrecer refugio, mantenimiento y reabastecimiento de sus flotas. Con la llegada del vapor como recurso de propulsión, el aprovisionamiento de carbón llegó a convertirse en un asunto de primera magnitud y el Reino Unido estableció una red mundial de estaciones carboneras en puntos estratégicos de los océanos, como llave maestra para asegurar el dominio de su comercio, y dentro de esta planificación a escala mundial quedaron nuestras Islas Malvinas, que además de aprovisionamiento carbonero tenían la importancia estratégica de servir para el control del paso entre los océanos Atlántico y Pacífico” (2).
Durante dos siglos los teóricos de la geopolítica debatieron sobre dos visiones; Halford Mackinder, creador del concepto “Heartland” o “Corazón Continental”, cuya ubicación es desde el río Volga hasta el río Yangtzé y del Himalaya al Ártico, abarcando gran parte de Rusia y Asia Central; y Alfred Mahan, impulsor de la idea del “Sea Power” o “Poder Marítimo”, situando el mismo en los distintos mares y océanos. En la antigua Grecia el término “Talasocracia” refería al mar (thalassa) y poder (kratos) y la palabra “Telurocracia” desarrollada por Alexander Duguin refiere a “tellus” tierra y (Kratos) poder.

Precisamente y más cerca en el tiempo ha sido este filósofo ruso (3), en sus reflexiones sobre las civilizaciones, que distinguió la civilización de la tierra como opuesta a la civilización del mar.
Según Duguin, “La Civilización del Mar” encarna la expansión, el comercio, la colonización, pero también el “progreso”, la “tecnología”, los cambios constantes en la sociedad y sus estructuras, reflejando el elemento líquido del océano, en términos de Z. Bauman, la modernidad líquida.
La “Civilización de la Tierra”, por el contrario, afirma Duguin, está asociada al conservadurismo, la constancia, la identidad, la estabilidad, la meritocracia y los valores inmutables, es una cultura con raíces, de carácter sedentario, la modernidad sólida del autor polaco.
En la actualidad podemos apreciar la vigencia de estos conceptos en la guerra de Ucrania, ya que se pone en juego y se disputa el control de parte del Heartland o poder continental de Rusia, tratando de contener este “pivote” de la civilización eslava, por parte de la civilización anglosajona que mantiene un control de los bordes marítimos y oceánicos de esa gran masa terrestre que es Asia central.

En nuestro país, el almirante Segundo Storni 1876-1954, autor del libro “Intereses argentinos en el mar”, identificó con una clara visión de futuro los puntos marítimos estratégicos: Islas Malvinas, Antártida Argentina, Mar Territorial, pesquerías, plataforma continental, defensa Nacional, derecho del mar, explotación sustentable de los recursos naturales, industria naval y marina Mercante nacional. Además, reflexionó: “La política naval es, ante todo, una acción de gobierno; pero es indispensable que sus objetivos arraiguen en la nación entera, que sean una idea clara, un convencimiento de las clases dirigentes, y una aspiración constante de todo el pueblo argentino”, la vigencia de estas definiciones son una guía para las generaciones actuales y futuras.
En otra parte del mundo, en Rusia, el almirante Serguei Gorshkov dirigió la mayor expansión de la marina soviética a partir del inicio de la guerra fría, y promovió una importante concentración de fuerzas navales de superficie y submarinas en los mares Negro y Mediterráneo, y en los océanos Atlántico, Pacífico e Indico, modernizó la armada soviética al hacer la transición de una fuerza de defensa costera atrasada a una fuerza naval oceánica, capaz de desafiar a la armada de los Estados Unidos por la supremacía marítima.

Rutas logísticas y comerciales en el Este y el Sur Global
Uno de los aspectos de mayor relevancia en la concepción de la geopolítica del mar en la actualidad está constituido por las rutas comerciales, esto debido al gran volumen de comercio marítimo, difícilmente reemplazable por otros medios de transporte.
El intercambio comercial y su desplazamiento a través de las distintas rutas logísticas, tienen mayores posibilidades de crecimiento en el marco del multilateralismo y de un mundo “multipolar o policéntrico”.
Este marco es también mucho más favorable para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sustentable Agenda 2030 y el incremento del PBI de los distintos países.
El comercio y el desarrollo de infraestructuras de y para los recursos naturales en general, y en particular los minerales y tierras raras, la energía, los alimentos, el agua dulce, son prioritarios para los intereses soberanos y estratégicos nacionales.
Las rutas comerciales, deben garantizar desplazamientos marítimos y terrestres seguros para lograr que, estos bienes se redistribuyan en todo el mundo, por lo cual su relevancia crece día a día.
Las rutas en océanos, mares, ríos, puertos, la propulsión nuclear de barcos, las carreteras, los cables submarinos, infraestructuras para la energía, el desarrollo satelital para la navegación, hubs digitales y corredores multimodales, adquieren mayor relevancia geoeconómica y contribuyen a reducir costos, tiempos y diversificar enlaces, para mejorar la logística.

Las nuevas rutas logísticas en el sur y este del mundo se centran en la iniciativa china de la Franja y la Ruta; el Corredor China – Pakistán; el Corredor Norte-Sur, Rusia – Irán – India; la conexión Asia – Latinoamérica con el puerto de Chancay en el Perú; el Corredor Bioceánico de Capricornio, Brasil, Paraguay, Argentina y Chile; la Ruta Marítima del Ártico, y alianzas portuarias como la de China con Malasia, entre otras, van delineando la hoja de ruta comercial de la integración comercial del mundo.
Foro de Cooperación de rutas logísticas del Este y el Sur Global
A los fines de mejorar la coordinación y la mejora de las distintas rutas logísticas resulta necesario promover en el marco del proceso de institucionalización de los BRICS+ la creación de un Foro de Cooperación de rutas logísticas del Este y el Sur Global.
Objetivos:
- Un espacio de diálogo, cooperación y planificación
- Intercambio de experiencias de las distintas rutas logísticas y puertos
- Investigación de nuevas tecnologías para acortar los tiempos de transporte y mejorar la competitividad
- Gestión de inversiones para iniciar, concluir o mejorar los diferentes corredores comerciales
- Formación y capacitación de recursos humanos
- Inteligencia Artificial aplicada a la navegación marítima y al transporte multimodal terrestre
- Disminución de primas de seguros
- Sistemas de navegación y climatológicos
- Protección militar de rutas comerciales
Los intereses económicos de Argentina no se encuentran en el alineamiento automático con el gobierno de EE.UU., ya que ambas economías no son complementarias, si, en el caso de los países “BRICS +” donde varios de sus integrantes como Brasil y China son nuestros principales socios comerciales.
Corredor Bioceánico de Capricornio
El Corredor Bioceánico de Capricornio (CBC) es una iniciativa de cooperación que busca convertirse en la más relevante a nivel subcontinental. Se basa en su potencial para transformar significativamente la logística y el comercio en la región, y para contribuir al desarrollo de los estados subnacionales involucrados. Conceptualmente, su propósito es conectar el centro oeste de Brasil con los puertos del norte de Chile, atravesando el Chaco Paraguayo y el noroeste de la Argentina.

Fundamentado en antecedentes que se remontan a la década de 1960, el impulso que toma actualmente el CBC está promovido por los cuatro países que lo integran y los ocho estados subnacionales (Tarapacá, Antofagasta, Jujuy, Salta, Presidente Hayes, Boquerón, Alto Paraguay y Mato Grosso do Sul) cuyos territorios son atravesados por el trazado del Corredor.
Argentina debe apostar en el futuro por la consolidación del Corredor Bioceánico de Capricornio para mejorar su competitividad en el marco de relaciones diversificadas que representen lo mejor para nuestros intereses vitales como Nación.
- Cuadernos de la cárcel de Antonio Gramsci, Cuaderno 3 (1930)
- Malvinas y la Construcción de un Reclamo Soberano, Biangardi Delgado, 2016.
- http://kontrainfo.com/la-geopolitica-de-la-eleccion-estadounidense-por-alexander-dugin/
