Este ensayo, síntesis de un trabajo más extenso, el autor pone foco en el análisis del unilateralismo estadounidense bajo la presidencia de Donald Trump y en sus consecuencias sobre el orden internacional, los organismos multilaterales y el derecho internacional.
Por Héctor Waldemar Fernández Finós (*)
Introducción
El objetivo de este trabajo es tratar de responder algunos interrogantes puntuales sobre lo que provoca el unilateralismo de Estados Unidos (EEUU) sobre el orden internacional, los organismos multilaterales, el derecho internacional y de qué manera afecta al orden global, a partir de los ataques de EE.UU. a Venezuela (3 de enero de 2026) e Irán (28 de febrero de 2026) y se examina la conducta de Donald Trump mediante el marco de las escuelas de política exterior de Walter Russell Mead.
El problema se enmarca en la debilidad relativa de la hegemonía estadounidense ante la aparición de nuevos actores globales nucleados en distintos grupos del Sur Global, por Ej., OCS, BRICS, Unión Africana y la ASEAN, todos enfocados en la multipolaridad, soberanía y cooperación Sur-Sur, dentro de los cuales China es el actor más importante, pero no el único.
La hipótesis sostiene que el ataque de EEUU e Israel a Irán incurre en un complejo escenario y representa un punto de inflexión que origina un efecto en cadena para todo el sistema internacional y que no solo involucra a medio oriente.
En virtud de este nuevo escenario surgen más interrogantes que respuestas, donde la gobernanza global se encuentra por lo menos resquebrajada. En virtud de ello se seleccionaron las siguientes preguntas como problemas: ¿Cómo se vería afectado el orden internacional?, ¿Qué posibilidades tienen de refundarse las instituciones multilaterales? (1), ¿La teoría de la trampa de Tucídides está próxima a cumplirse debido a la crisis de hegemonía de Estados Unidos? ¿Que se podría esperar en el orden económico global? y por último ¿Cómo afectaría a Argentina a corto, mediano y largo plazo?
Desarrollo
Este análisis parte del complejo escenario que provoca el ataque a Irán por parte de EEUU e Israel, lo cual representa un punto de inflexión con efectos en cadena para todo el sistema internacional y que no solo involucra a Medio Oriente.
Las operaciones militares en Venezuela e Irán evidencian que las relaciones internacionales llevada adelante por Donald Trump analizadas desde el marco de las escuelas de Walter Russell Mead, se caracterizan por un predominio de la escuela Jacksoniana (uso masivo de la fuerza para eliminar amenazas y restaurar el honor), justificada con retórica Wilsoniana (difusión de la democracia), con profundas implicaciones económicas (Hamiltoniano) y críticas desde una perspectiva Jeffersoniana. Trump personifica esta combinación, marcando el rumbo de EEUU ante su declive hegemónico y el avance del Sur Global. Este comportamiento marca el rumbo elegido por el gobierno de EEUU para hacer frente a la evidente debilidad y hegemonía frente a un marcado crecimiento de un nuevo orden internacional liderado por el Sur Global.
1. ¿Cómo se vería afectado el orden internacional?
El final de la Segunda Guerra Mundial dio origen a un nuevo orden internacional bipolar repartido entre occidente liderado por EEUU y oriente, liderado por la URSS, iniciando lo que se conoce como la Guerra Fría, situación que mantuvo un equilibrio de poder entre las dos potencias. A mediados de la década de 1970 EEUU se embarca en la guerra de Vietnam (1955-1975), y comienza a gestarse un debilitamiento de su hegemonía al demostrar las limitaciones de su poder militar frente a un adversario menor, lo cual erosiona su imagen internacional. A ello siguieron los cambios en el orden mundial con la caída de la Unión Soviética en 1991, que debilitó la hegemonía estadounidense al eliminar la amenaza que significaba la URSS y que justificaba la subordinación por parte de los aliados occidentales, esta situación provoca la transición del orden bipolar a un sistema unipolar inestable ya que se venía conformando al mismo tiempo un orden multipolar (Se inició en 1955 con la Conferencia de Bandung)(2), que contribuyó al debilitamiento hegemónico, acelerando su declive con los atentados de 2001 y la crisis de 2008.
Los ataques de EEUU a Venezuela e Irán por parte de EEUU ante su disminución relativa de poder hace que en la actualidad se observa una implosión del derecho internacional y ha puesto en evidencia que la legalidad internacional ya no es un marco vinculante, sino un argumento que se usa selectivamente, por Ej., para cambiar regímenes democratico, ejemplificar y disciplinar. Estas acciones son contrarias al derecho internacional señalan expertos interncionales de la ONU, y varios países (Noruega y España, y algunos más de la Union Europea, y de Latinoamérica, China y Rusia), que han condenado las acciones como violaciones de la Carta de la ONU, mientras que EE.UU. justifica su accionar en “defensa propia”.
La respuesta iraní del 28 de febrero, con ataques a Israel y bases estadounidenses, generó una reacción parcializada del Consejo de Seguridad de la ONU donde se condenó a Irán pero no a EEUU ni Israel, al igual que países del Golfo con bases estadounidenses (Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Jordania) también condenaron la respuesta iraní, pero no la agresión inicial. Por otra parte, dentro de los BRICS no hay una posición unificada, Irán es atacado; Rusia critica a EEUU; Bahréin, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Jordania condenan a Irán; China se limita a expresar preocupación y Brasil pide moderación a todas las partes, y la República de la India mantiene una diplomacia pragmática de equilibrio, guiada por el principio de autonomía estratégica.
Las acciones por parte de los principales actores globales descritos, demuestra que no hay un Sur Global cohesionado ni un Occidente unificado en este hecho en particular. Es decir que la dinámica actual es de alianzas tácticas transitorias y no de estructuras permanentes. Este escenario se está llevando a cabo en un mundo multipolar carente de reglas, anárquico basado en el realismo pragmático.
2. ¿Qué posibilidades tienen de refundarse las instituciones multilaterales?
Desde su origen, las Naciones Unidas ha actuado con parcialidad hacia las potencias occidentales. Paradójicamente, las posibilidades de una reorganización efectiva de las organizaciones multilaterales es una de las pocas salida que se avizora, pero el camino es incierto. Existe un plan, la iniciativa (ONU80), pero enfrenta falta de financiación y resistencias internas. La organización está en crisis existencial, convoca reuniones de emergencia pero condena de manera asimétrica (condena los ataques de Irán, y recién días después investiga el ataque a una escuela en Irán). Por otro lado, EE.UU. impulsa foros alternativos como la “Junta de Paz”, lo que podría debilitar aún más a la ONU. La refundación es una salida posible, pero el tiempo apremia frente a iniciativas unilaterales. La pregunta ya no es solo si la ONU puede refundarse, sino si, ¿podrá hacerlo lo suficientemente rápido para seguir siendo relevante frente a iniciativas unilaterales que lleva adelante EEUU?.
3. ¿La teoría de la trampa de Tucídides está próxima a cumplirse debido a la crisis de hegemonía de Estados Unidos?
La trampa de Tucídides describe la tensión cuando una potencia emergente (China, Rusia) desafía a una establecida (EEUU). En la historia internacional, los intentos de preservar la hegemonía de un estado en declive suelen acelerar cambios más rápidos de lo previsto, de hecho la crisis de hegemonía de EEUU está influyendo en la toma de las últimas decisiones llevadas adelante por Donald Trump. Aunque Irán no es un competidor global, el ataque envía una señal clara a China y al mundo. Es por eso que EEUU está dispuesto a actuar unilateralmente y las acciones en Venezuela e Irán, junto a las pretensiones de anexión de Canadá y Groenlandia, reflejan la reacción agresiva de una potencia en declive, para demostrar su poder ante su percepción de debilidad frente al crecimiento de nuevos actores globales nucleados en distintos grupos del Sur Global, por Ej., OCS, BRICS, Unión Africana y la ASEAN, todos enfocados en la multipolaridad, soberanía y cooperación Sur-Sur, sin negar la interrelación global, lo cual hace aumentar las posibilidades de caer en la trampa de Tucídides. Precisamente el crecimiento del Sur Global y las alianzas de China y Rusia acercan la posibilidad de caer en la trampa, agravada por la existencia de armas de destrucción masiva en la región junto a las alianzas entre Pakistán con Irán.
4. ¿Qué se podría esperar en el orden económico global?
Las acciones bélicas regionales sin dudas afectan el orden económico global y eso quedó claro con la invasión de Rusia a Ucrania del 24 de febrero de 2022 provocando una crisis energética y económica en la Unión Europea (UE), debido a la imposición de severas sanciones a Moscú que apuntaban al bloqueo de la comercialización del petróleo, sumado la voladura del gasoducto Nord Stream, y ahora la guerra en Medio Oriente que provoca la pérdida de una segunda fuente de hidrocarburos por el cierre del estrecho de Ormuz, así como el posible bloqueo del estrecho de Bab el Mandeb (acceso al mar Rojo) por parte de los Hutíes, pone en peligro todo el sistema energético mundial que impacta directamente en la economía global.
Esto se debe a que la agresión de EEUU e Israel a Irán amenaza al Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial. La UNCTAD advierte que un tercio del comercio mundial de fertilizantes también pasa por Ormuz, afectando la seguridad alimentaria. El FMI ve perturbaciones significativas en la economía por la guerra en Medio Oriente, donde un bloqueo dispararía los precios de la energía, aumentaría la inflación global y presionará las tasas de interés, ya que son las principales variables de ajuste con riesgo global.
La combinación con las sanciones a Rusia y la pérdida de gasoductos deja a Europa con menos fuentes energéticas. A largo plazo, EE.UU. busca consolidar alianzas energéticas (como su reciente incursión en Venezuela) para sustituir a los países del Golfo como proveedores confiables. El economista Michael Hudson sintetiza las acciones de Washington, “Estados Unidos no está protegiendo al mundo… Su objetivo es controlar el comercio mundial del petróleo mediante terrorismo continuo y guerra permanente en Medio Oriente”.
5. ¿Cómo afectaría a Argentina a corto, mediano y largo plazo?
Argentina, bajo el gobierno de Javier Milei, mantiene un alineamiento incondicional con EE.UU. e Israel, y ha declarado a Irán “enemigo”. Irán respondió que Argentina ha cruzado una “línea roja imperdonable”. A corto plazo, Argentina elevó la alerta de seguridad a nivel máximo, protegiendo infraestructura crítica y la comunidad judía. A mediano plazo, el conflicto genera un “doble filo” para Vaca Muerta, si Argentina logra aumentar exportaciones energéticas, puede mejorar su balanza comercial, pero el alza del precio del petróleo presiona la inflación y el tipo de cambio. A largo plazo, el alineamiento podría consolidar a Argentina como socio estratégico de EE.UU. en la región, con beneficios financieros pero también mayor vulnerabilidad como blanco terrorista, con altos costos en inteligencia y seguridad.
Conclusiones
El declive de la hegemonía estadounidense ha provocado una implosión del derecho internacional como lenguaje común. Los ataques a Venezuela e Irán muestran que la legalidad internacional es ahora un argumento selectivo. Vivimos en un mundo anárquico, de realismo pragmático, donde priman el poder y la fuerza por encima de las normas.
La conducta de Trump, analizada desde las escuelas de Mead, combina el uso masivo de la fuerza (Jacksoniano) con retórica democratizadora (Wilsoniano). Esta política busca frenar el ascenso del Sur Global, pero acelera la transición hacia un orden más peligroso y fragmentado.
La ONU enfrenta una crisis de legitimidad: sus acciones parcializadas y la creación de foros alternativos por EE.UU. ponen en duda su capacidad de refundación. Al mismo tiempo, la trampa de Tucídides está más cerca de activarse, ya que la reacción de una potencia en declive suele acelerar los cambios que pretende evitar.
Económicamente, la amenaza sobre el Estrecho de Ormuz pone en riesgo el suministro energético y alimentario mundial, afectando especialmente a las economías vulnerables. Argentina, por su alineamiento, sufre impactos en seguridad, economía y posicionamiento geopolítico, enfrentando riesgos y oportunidades en Vaca Muerta.
El mundo camina hacia un escenario de confrontación creciente. La mesura parece haber sido abandonada por EE.UU., que actúa mediante coerción militar. La humanidad se halla ante la posibilidad de un conflicto de gran escala, y solo una reorganización basada en reglas claras y cooperación podría evitar el Averno.
(*) Héctor Waldemar Fernández Finós. Ciudad: Resistencia Chaco Argentina. Ex. Soldado Combatiente en Malvinas. Médico Cirujano, egresado de la UNNE. Especialista en Ginecología y Obstetricia. Presidente Frente Soberano Chaco. Diplomado en DDHH, Universidad Atlántica. Diplomado en Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, Universidad de Buenos Aires. Actualmente Maestrando segundo año en RRII, Universidad FLACSO. Correo Electrónico: hectorflicho15@gmail.com
Citas:
(1) Las entidades u organismos multilaterales son instituciones formadas por tres o más países para colaborar en intereses comunes, abordando problemas globales como la paz, el desarrollo y la economía. Se financian mediante aportaciones gubernamentales y buscan el equilibrio de intereses, la cooperación técnica y el financiamiento de proyectos. Las principales son: la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el Banco Mundial (BM), la Organización Mundial del Comercio (OMC), los Bancos Regionales de Desarrollo: Incluyen el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Africano de Desarrollo. Otras instituciones: La Unión Europea (UE), la Organización de Estados Americanos (OEA) y organismos técnicos como la OMS o la FAO.
(2) La Conferencia de Bandung (1955) fue un hito histórico celebrado en Indonesia que reunió a 29 naciones asiáticas y africanas recién descolonizadas, marcando el nacimiento del «Tercer Mundo». Promovió la no alineación frente al bloque bipolar de EE. UU. y la URSS, impulsando la autodeterminación, la cooperación sur-sur y la coexistencia pacífica, sentando las bases del Movimiento de Países No Alineados.
