Foto: ARSAT
Desde una perspectiva geopolítica, el autor analiza la actualidad del debate acerca de los asuntos espaciales y destaca que “la República Argentina ha sido uno de los países pioneros en abordar la regulación sobre el uso del espacio ultraterrestre”.
Por Omar Ruiz
La Geopolítica está de regreso y no sólo en la tierra, también sus disputas se proyectan al Cosmos o Espacio y en particular a cuerpos celestes como la luna y Marte. El proyecto de regreso a la luna con la expedición Artemis II por parte de EE.UU., la sonda china “Chang e 6” que alunizó en la cara oculta de la Luna en 2024 y el proyecto ruso de una base en la luna, señalan que la carrera espacial se está desarrollando nuevamente como en tiempos de la guerra fría.
Hace algunas décadas, en el siglo pasado, se institucionalizó el Derecho Espacial como una rama del Derecho Internacional Público, para regular las actividades humanas en el Espacio exterior, incluyendo la exploración, explotación de recursos naturales y la navegación. Este Derecho se rige por tratados, principios y normas internacionales para establecer el marco jurídico de las relaciones entre Estados en el espacio ultraterrestre.
El Tratado del Espacio Exterior, firmado en 1967 en el seno de Naciones Unidas establece que el espacio y los cuerpos celestes son “Patrimonio Común de la Humanidad”. Ratificado por 117 Estados, en el caso de Argentina por la ley 17989 de 1968; señala los fines pacíficos que deben perseguir los Estados y prohíbe el despliegue de armas nucleares y la realización de ensayos militares en el cosmos. También establece que el espacio y los cuerpos celestes, no podrán ser objeto de apropiación nacional por reivindicación de soberanía, uso u ocupación, ni de ninguna otra manera. Sin embargo, la aparición de otros actores como empresas privadas, por ej. SpaceX, que evalúan tanto la posibilidad de explotar recursos naturales en el espacio, como la extracción de agua, la instalación de paneles solares y bases permanentes, entre otros proyectos, van motivando tensiones geopolíticas que requieren de nuevas instituciones en el marco de lo que se denomina “New Space”, y a su vez, la adopción de nuevos instrumentos jurídicos para regular y garantizar la gobernanza cósmica. Surgen muchas preguntas, considerando que en 1967 los avances tecnológicos no podían predecir todos estos aspectos, ¿Pueden las empresas explotar los recursos naturales en el espacio?, ¿Pueden los particulares ser propietarios de ellos?, ¿Cómo gestionar la basura espacial?, ¿Qué tipo de responsabilidad internacional tienen los Estados y las entidades no gubernamentales por las actividades en el espacio ultraterrestre?, ¿Cómo se regularán las actividades turísticas en el futuro? Algunas de estas preguntas tienen respuesta en los aspectos regulados tanto por el “Convenio sobre el Registro de Objetos Lanzados al Espacio Ultraterrestre”, 1974, aprobado en Argentina por ley 24.158, como por las “Directrices de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) para la mitigación de escombros espaciales”.

Como explica Pablo Esteban, “la luna posee grandes reservas de agua, de hallarse y extraerse con facilidad, podrá servir como combustible para proyectar el próximo viaje a Marte”. Los científicos de la Academia Nacional de Ciencias China (CAS) hallaron una reserva de agua que, en apariencia, contiene 270 mil millones de toneladas de H2O en forma de hielo (2). Por su parte Rusia, se encuentra dedicada a la construcción de la nueva estación orbital nacional rusa (ROSS) para reemplazar el sector ruso de la ISS (Estación Espacial Internacional), que a su vez está vinculada al programa lunar ruso, donde junto a China tienen como objetivo construir una base de investigación permanente en el polo sur de la Luna para 2030.

Así como algunos piensan que los recursos presupuestados para volver a la luna y llegar a Marte deberían reasignarse a solucionar los problemas de la tierra (guerras, hambre, pandemias, cambio climático), otros sostienen que justamente por esos fenómenos sociales y climáticos es necesario explorar nuevos mundos haciendo las inversiones correspondientes.
Argentina y sus contribuciones al derecho espacial
La República Argentina ha sido uno de los países pioneros en abordar la regulación sobre el uso del espacio ultraterrestre. Aldo Armando Cocca (1924-2020), abogado cordobés, realizó importantes aportes, tanto, con su tesis sobre derecho espacial en la Universidad de Buenos Aires en 1947, como sus contribuciones académicas que permitieron crear y definir el concepto de “Patrimonio Común de la Humanidad”, incorporado al “Tratado del Espacio Exterior” de la ONU del año 1967. A partir del concepto de cosa común de la humanidad, “res communis humanitatis”, promovió que las actividades espaciales sean para el bien de la humanidad, a la que consideraba un sujeto de derecho.

El Dr. Cocca además fue embajador, profesor universitario y escritor. Se desempeñó como profesor en el Instituto de Derecho del Aire y del Espacio en Buenos Aires; Director del Instituto Internacional de Derecho Espacial en Paris, entre 1960 y 1965; Presidente del Comité de Derecho de las Telecomunicaciones Espaciales del IBI, 1965-1969; Presidente de Tribunales de Arbitraje Internacional, Organización Internacional de Telecomunicaciones por Satélite, 1965-1982 y Presidente de los Tribunales Internacionales del INTELSAT, Washington, primera corte espacial 1969-1971, haciendo grandes aportes a la regulación del espacio con fines pacíficos.

En noviembre de 2025, en Moscú, participé como ponente, en el Congreso Anual de Derecho Espacial del Centro Internacional “Zhukov” y el Departamento de Derecho Internacional de la Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos Patrice Lumumba, presentando el tema “Contribuciones de Argentina al Derecho Espacial y al Desarrollo Satelital”, en un panel junto a expositores de Rusia, Brasil, México y España. Fue una oportunidad para señalar que Argentina hizo grandes aportes al Derecho Espacial internacional y que nuestro país cuenta con capacidades nacionales para el desarrollo satelital como lo demuestran las gestiones tanto de INVAP como de la CONAE en la construcción de distintos satélites como ARSAT, SAOCOM, SABIA Mar, SAC D/Aquarius, etc y vectores TRONADOR y otros, que nos permiten completar el ciclo espacial.

Debemos recuperar como país nuestra autonomía política para garantizar nuestra soberanía en materia espacial.
(1) Pablo Esteban, https://www.pagina12.com.ar/538996-carrera-espacial-como-en-la-guerra-fria-estados-unidos-se-la/
(2) https://elpais.com/ciencia/2023-03-27/china-halla-una-reserva-de-agua-en-la-luna-de-270000-millones-de-toneladas.
