Foto de portada: Encuentro Milei-Musk en Maryland, febrero de 2025. Foto Presidencia de la Nación.
La nueva batalla cultural que se libra a nivel global se despliega en múltiples frentes, siendo el más relevante el de la información y las nuevas tecnologías. En este escenario, la enciclopedia Grokipedia, impulsada por la inteligencia artificial de Elon Musk, revela un patrón sesgado al abordar la Cuestión de las Islas Malvinas. Su tratamiento del tema no solo se alinea con las posiciones del Reino Unido, sino que muestra un sesgo ideológico afín al Norte Global, traicionando su promesa de neutralidad. Escandaloso silencio de la Cancillería Argentina.
Por Jorge Poblette
Hace un par de semanas atrás el sudafricano nacionalizado estadounidense Elon Musk, uno de cuyos incondicionales admiradores es el presidente argentino Javier Milei, lanzó Grokipedia presentada como una enciclopedia digital generada por IA que busca competir con la popular Wikipedia a quien, el ex funcionario de Donal Trump, por razones políticas, critica abiertamente. Su inquina contra Wikipedia, que también es compartida por amplios círculos conservadores de los Estados Unidos, se ha vuelto personal acusando que la misma está «controlada por activistas de extrema izquierda», llamando públicamente a boicotearla e instigando a sus usuarios a «dejar de donar a Wokepedia». Musk es un entusiasta patrocinador de las derechas del mundo, en especial de la europea como Alternativa para Alemania (AfD), una fuerza que ideológicamente promueve la lucha contra la migración, las energías renovables o las políticas de diversidad y de género. Su identificación con estas fuerzas políticas, algunos de cuyos miembros son abiertamente neonazis, ha sido señalada en los medios de comunicación más importantes del mundo, entre ellos Wikipedia. De allí su enojo.

Para remediar esos pecados que tanto lo incomodan, y gracias a su solvencia económica y tecnológica para hacerlo, el CEO de Tesla propone Grokipedia, un producto que elimina el “molesto” control humano; ese trabajo de edición y moderación que en el esquema colaborativo de Wikipedia realizan miles de voluntarios, editores y administradores. A juicio de Musk son esos 260.000 voluntarios que gestionan Wikipedia las responsables de sesgar la información hacia el “progresismo”, una ideología que no cabe en las estrechas y rústicas coordenadas políticas del propietario de la red social X (anteriormente Twitter).
“El objetivo de Grokipedia.com es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Nunca seremos perfectos, pero aun así nos esforzaremos por lograr ese objetivo”, afirmo Musk en su presentación. Sin embargo, hasta el propio chatbot de Musk, Grok, reconoce abiertamente que “Grokipedia tiene sesgos, aunque no como Wikipedia”. Según Wired, una de las revistas sobre tecnologías más prestigiosas del mundo, la enciclopedia traccionada solo por algoritmos, “destaca puntos de vista conservadores y, en ocasiones, presentaban inexactitudes históricas”.
Grokipedia y el alineamiento británico sobre Malvinas.
Una de esas groseras inexactitudes que compromete la supuesta neutralidad de Grokipedia es la entrada que aborda las Islas Malvinas. Una primera y errónea apreciación es la que se refiere a las misma como un “remoto archipiélago (…) Administradas como Territorio Británico de Ultramar autónomo desde 1833”. No hay dudas que Grokipedia asume aquí, como propios, los argumentos británicos. Afirmar que las Islas Malvinas son un “remoto archipiélago” administrado autónomamente desde 1833 no es más que un eufemismo histórico y geográfico para enmascarar un acto colonial y de usurpación forzada. No hay nada “remoto” en un territorio localizado en la Plataforma Continental Argentina, a poco más de 400 kilómetros de la costa continental argentina y a 341 kilómetros de Isla de los Estados, y por ley, parte de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur. Más aún, la fecha de 1833 marca no el inicio de una legítima “administración” como pretende Grokipedia, sino un violento acto de usurpación por parte de una potencia extracontinental, como lo es el Reino Unido, que desalojó a las autoridades argentinas legítimamente constituidas.
La falta de una comunicación formal o una apelación institucional del gobierno argentino a los administradores de Grokipedia solo puede interpretarse como una decisión deliberada que antepone los vínculos políticos entre el presidente Javier Milei y Elon Musk a la defensa irrestricta de la soberanía.
Es fundamental también señalar la tergiversación histórica en que incurre Grokipedia cuando sostiene que las Islas Malvinas siempre fueron británicas “a excepción de la ocupación argentina de 74 días en 1982”. Esta afirmación es también el relato de la potencia ocupante. Utilizar el término “liberación” es una maniobra propagandística que pretende desconocer la legítima reivindicación de soberanía que sostiene argentina y, al mismo tiempo, manipular los hechos históricos al colocar a los isleños como una población oprimida, como una víctima del Estado argentino. El Reino Unido de Gran Bretaña no es el liberador de un territorio que le pertenece, sino la potencia colonial y el verdadero ocupante de archipiélagos que la Argentina reivindica como propios y respecto de los cuales la comunidad internacional reconoce la existencia de una disputa de soberanía. La causa de la guerra no fue solo la acción argentina, sino el resultado de la histórica negativa británica a cumplir con las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y negociar las condiciones del fin de este anacrónico colonialismo.
El énfasis que pone Grokipedia en el ilegítimo referéndum de 2013 y el “principio de autodeterminación” es también una interpretación errónea y tendenciosa que deliberadamente ignora lo establecido la Resolucion 1514 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), de 1960, referida a la “Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales”. Tal resolución contempla los límites a la aplicación del principio de libre determinación de los pueblos en los casos en que se ve comprometida la integridad territorial, como es el caso de la Cuestión de las Islas Malvinas.
Desde 1965, la Resolución 2065 de la AGNU y las que le sucedieron han considerado a la Cuestión de las Islas Malvinas como un caso especial de colonialismo y reconocio la existencia de disputa de soberanía que debe resolverse mediante negociaciones bilaterales entre Argentina y el Reino Unido. Esto se debe a que la ONU reconoce el status de la disputa territorial, originada en la usurpación de parte del territorio de la argentina en 1833. En consecuencia, el referéndum realizado por un gobierno ilegal sobre una población implantada de origen británico carece de toda validez para dirimir la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes. La posición de las Naciones Unidas es categórica: las resoluciones establecen que en la Cuestión de las Islas Malvinas, deben ser considerados los intereses de los isleños, pero no sus deseos como un elemento determinante. En consecuencia, y a pesar de Grokipedia, la invocación al principio de libre determinación de los pueblos no es aplicable en este contexto colonial. De paso hay que señalar que no será ni la primera ni la última vez que el Reino Unido use a esa población implantada como instrumento político. Utilizar entonces dicho ilegal referéndum para justificar la ocupación no es más que otra maniobra política cuyo fin es eludir la obligación jurídica que tiene el Reino Unido de poner fin a la anacrónica situación colonial en el Atlántico Sur mediante una negociación con Argentina.

Malvinas y la batalla cultural.
Si la máxima de Grokipedia.com es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad, es evidente que en la Cuestión Malvinas ha fracasado estrepitosamente. O quizás no: el fracaso es solo aparente. Tal vez su verdadero éxito político radica en que la IA consigue tergiversar y consolidar el relato histórico desde la óptica de la potencia ocupante. Los supuestos “errores” históricos o la omisión del acto de usurpación de 1833 no son fallas de la inteligencia artificial, sino puntos de vistas estratégicos que apuntalan la narrativa británica.
La idea que sostiene que esta IA es intrínsecamente “objetiva” es falso, ya que la IA es un reflejo no solo de los datos con los que fue entrenada sino también del sesgo ideológico de sus creadores y propietarios. Los grandes modelos de lenguaje como el Grok de la starup xAI se entrenan con grandes conjuntos de datos de internet, donde la información en inglés y las narrativas generadas por potencias occidentales, incluido el Reino Unido, son abrumadoramente dominantes en volumen.
En este sentido Grokipedia no solo viene a competir con Wikipedia, una enciclopedia con más de 63 millones de artículos en 334 idiomas y que se viene desarrollando colaborativamente desde hace 25 años. La nueva enciclopedia es “un nuevo frente en la guerra cultural en la que participa Musk. Y como en toda guerra, la primer victima es la verdad, un principio que Musk dice defender.

Y así como Musk con su Grokipedia avala las arbitrariedades que realizan los autócratas de ultraderecha que destruyen sociedades en nombre del libertarismo económico, también actúa como una herramienta de validación para los hiperricos y las grandes potencias occidentales que utilizan su fuerza económica y su poder tecnológico para imponer su propia visión del mundo.
Las Islas Malvinas han quedado prisioneras de esta disputa ideológica de alcance global. El litigio territorial ha quedado subordinado a esta nueva batalla cultural que enfrenta, por un lado, a países desarrollados y a las narrativas coloniales, y por el otro, a las fuerzas progresistas, a los países emergentes y al Sur Global. Es precisamente en esta disputa ideológica donde la supuesta objetividad de plataformas como Grokipedia se derrumba. Al validar sin matices la postura de la potencia ocupante, la plataforma prueba que la verdad histórica y jurídica sobre la Cuestión de las Islas Malvinas ha sido sacrificada en el altar de esta nueva contienda cultural, mostrándose, no como una fuente de conocimiento neutral, sino como un instrumento de reproducción hegemónica en la era de la inteligencia artificial.
El silencio cómplice del gobierno de Milei
Párrafo aparte merece la inacción del gobierno nacional. Los groseros “errores” en el tratamiento de la Cuestión de las Islas Malvinas por parte de Grokipedia no es información reservada ni confidencial. Su sesgo público y manifiesto es fácilmente comprobable por cualquier organismo público. Resulta, por tanto, inadmisible que el Gobierno argentino y su Cancillería desconozcan la existencia de este evidente ataque a las posiciones que histórica y jurídicamente ha sostenido argentina sobre la Cuestión de las Islas Malvinas. La falta de una comunicación formal o una apelación institucional del gobierno argentino a los administradores de Grokipedia solo puede interpretarse como una decisión deliberada que antepone los vínculos políticos entre el presidente Javier Milei y Elon Musk a la defensa irrestricta de la soberanía. Lamentablemente esta inacción, lejos de ser un incidente aislado, se suma a una preocupante serie de gestos y decisiones donde la actual administración se ha mostrado contemplativa y hasta concesiva con los intereses británicos en las Islas Malvinas y el Atlántico Sur, dejando la causa nacional prisionera de la nueva batalla cultural global y de las afinidades ideológicas del poder ejecutivo.
