En el G20 de Sudáfrica, Brasil se destacó como líder del Sur Global al impulsar una agenda de multilateralismo y crítica a la desigualdad. Tras la cumbre, Lula visitó Mozambique y expresó la voluntad de reconstruir lazos afectados por el gobierno de Bolsonaro. Allí firmó acuerdos y fue honrado con un doctorado “honoris causa“.
Por pAS
El presidente de Brasil Lula da Silva continúa reforzando las relaciones con África. Luego de oficiar como anfitrión de la Cumbre del Cambio Climático, la COP30 que se celebró en Belém, Brasil, entre 10 al 21 de noviembre de 2025, Lula viajó a Sudáfrica para participar en la Cumbre de Líderes del G20 en Johannesburgo, Sudáfrica.
Este encuentro fue significativo al ser la primera vez que un país africano presidió el foro, con el lema “Solidaridad, Igualdad y Sostenibilidad”. Esta organización, está integrada por 19 naciones más la Unión Europea y la Unión Africana. El encuentro fue evaluado como un triunfo diplomático para el Sur Global, en parte debido al liderazgo de los BRICS y la presidencia africana.

Para Lula, que promueve activamente el suratlantismo fortaleciendo el vínculo América Latina y África, la cumbre fue una importante plataforma para impulsar una agenda de desarrollo inclusivo, justicia climática y la reforma del sistema financiero internacional. La declaración final no solo incluyó una mención a los minerales críticos orientado a garantizar que estos recursos sean un “motor de prosperidad y desarrollo sostenible” para las naciones productoras, muchas de ellas africanas, sino que también incrementó el protagonismo de este continente en el sistema internacional.
La presencia de Lula en Johannesburgo pone a Brasil como un actor clave en la articulación entre las dos orillas del Atlántico Sur.
Por su parte, Donald Trump volvió a dar la nota al boicotear abiertamente la Cumbre del G20 sudafricana ya que acusa al gobierno de ese país, sin prueba alguna, de perseguir violentamente a su minoría blanca afrikáner. Llamativo argumento de un presidente que hace de la cacería de inmigrantes su pasatiempo favorito. Argentina, una pieza intrascendente y marginal en el tablero internacional, no respaldó el documento de la Cumbre.
De Sudáfrica, Lula viajo directamente a Mozambique, país con el que Brasil mantiene relaciones diplomáticas desde el 15 de noviembre de 1975, año de la independencia de de se país. La celebración de estos 50 años de vínculos diplomáticos, comerciales, educativos y culturales fue el principal motivo de esta visita. Con este gesto el primer mandatario brasileño no hacía otra cosa que retomar y profundizar los acuerdos de cooperación bilateral que se habían estancado durante el gobierno anterior.

“Hice 32 viajes a África. Abrí 19 embajadas en África. Creamos una universidad afrodescendiente con un campus en Ceará y otro en Bahía. Trajimos una fábrica farmacéutica a Mozambique para producir medicamentos antirretrovirales. Creamos una universidad a distancia aquí en Mozambique. Creamos el SENAI (Servicio Nacional de Aprendizaje Industrial) en Angola. Todo eso se acabó.” afirmó Lula criticando directamente al gobierno de Jair Bolsonaro, por haber desmantelado la política exterior de Brasil hacia África.
Con esta posición coincidió el presidente de Mozambique, Daniel Chapo, quien afirmó que la visita “inaugura una nueva etapa” en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales, la cooperación estratégica y el desarrollo compartido. Mozambique es hoy uno de los principales receptores de la cooperación brasileña en África, respaldada por la Agencia Brasileña de Cooperación (ABC). Desde 2015 se han implementado 67 iniciativas en áreas como salud, agricultura, educación y formación técnica, consolidando una relación estratégica que Lula busca reactivar tras años de retrocesos en la agenda africana.
En esta oportunidad Brasil y Mozambique firmaron nueve acuerdos de cooperación, con foco en desarrollo institucional, salud, educación, diplomacia, comercio, emprendimiento, aviación civil, asistencia jurídica y agroforestería. Este último punto abre una oportunidad directa para el sector agropecuario, con proyectos orientados a fortalecer sistemas productivos, mejorar prácticas sostenibles y elevar los estándares de seguridad alimentaria en la región.
Hablando en una reunión con empresarios Lula afirmó “Es importante recordar que en este momento China está despertando muchos celos; China está despertando muchos celos por un lado de una parte de la Unión Europea que se ha olvidado de invertir en África, por otro lado de los Estados Unidos que también se ha olvidado de invertir en África, por otro lado de Brasil que también se ha olvidado de invertir en África, y China ha llenado ese espacio. Así que, en lugar de lamentarnos, en lugar de criticar, trabajemos para recuperarnos.
Brasil también ha optado por la diversificación de las alianzas como la mejor reacción para enfrentar las medidas unilaterales y las presiones injustas e ilegales.
Durante su visita, el presidente brasileño recibió también el título de Doctor Honoris Causa por parte de la Universidad Pedagógica de Maputo. La distinción es un tributo a la trayectoria de Lula y la contribución de Brasil al avance de la educación y la ciencia en Mozambique. Según el rector de la universidad, Jorge Ferrão, más del 30% de los cuadros de alto nivel científico de la academia mozambiqueña, entre magísteres y doctores, se graduaron en instituciones de enseñanza superior brasileñas, mediante cooperaciones firmadas durante los gobiernos del presidente Lula.

Mientras el primer mandatario sudamericano desplegaba su política exterior autónoma, multilateral y pragmática, en Brasil, el expresidente Jair Bolsonaro, socio incondicional de los Estados Unidos y ahora ignorado por Donald Trump, era condenado a 27 años de prisión después de haber sido encontrado «líder de una organización criminal» que puso o en marcha un plan para mantenerse en el poder tras su derrota electoral en 2022.
La intensa gira diplomática del presidente brasileño, que fue cerrada con su visita a Mozambique tras el G20 en Sudáfrica, sella la estrategia de Brasil de reinsertarse como líder en el eje Sur-Sur. Su autonomía política, su compromiso con el multilateralismo y con la defensa de los intereses del Sur Global, lo capitaliza en respeto, proyección internacional y beneficios para su país y sus aliados estratégicos.
