Tras el triunfo diplomático de 2023, cuando se adoptó por primera vez una moción sobre la Cuestión Malvinas en una Cumbre CELAC-UE, la Declaración de Santa Marta volvió a incluirla, pero con dos cambios sustanciales y preocupantes. Por Argentina participó un funcionario de cuarto nivel dentro de la Cancillería. La ideología reaccionaria y el alineamiento con Estados Unidos e Israel marcaron las prioridades de la posición argentina.

Por Guillermo Carmona

Si hay algo que la diplomacia argentina ha tenido claro en relación con la Cuestión de las Islas Malvinas es la relevancia que tienen las declaraciones surgidas de las cumbres internacionales, regionales e interregionales, y los criterios en las negociaciones de tales declaraciones a tener en cuenta, los que se pueden sintetizar así: el primer desafío es conseguir una declaración favorable al interés argentino, el segundo es mantenerla en el tiempo evitando retrocesos y, de ser posible, ir a más amplificando su alcance. Dado que la Cuestión Malvinas es parte de los procesos de descolonización por los que aboga la comunidad internacional desde las Naciones Unidas y la reticencia británica a retomar las negociaciones es manifiesta, los apoyos y reconocimientos internacionales que surgen de las declaraciones de las cumbres son fundamentales.

En 2023 la Argentina consiguió un gran triunfo diplomático en la cumbre realizada en Bruselas: por primera vez en la historia de las relaciones birregionales UE-CELAC, la Unión Europea reconoció oficialmente en una declaración conjunta, la posición de América Latina y el Caribe con respecto a la Cuestión de las Islas Malvinas, que resalta la importancia del diálogo y el respeto al derecho internacional en la solución pacífica de controversias. En la Cumbre realizada el pasado fin de semana en Santa Marta, Colombia, debía preservarse ese logro, evitando retrocesos. A primera vista se consiguió porque en el párrafo 17 de la Declaración quedó incorporado el párrafo que dice:

 17. En cuanto a la cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas/Falkland Islands, la Unión Europea ha tomado nota de la posición histórica de la CELAC, basada en la importancia del diálogo y el respeto del Derecho Internacional en la solución pacífica de las controversias.

Si se compara ese párrafo con el párrafo 13 incluido en la Declaración de Bruselas de 2023 se verá una diferencia no menor. Aquel decía:

13. En cuanto a la cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas, la Unión Europea ha tomado nota de la posición histórica de la CELAC, basada en la importancia del diálogo y el respeto del Derecho internacional en la solución pacífica de controversias.

Como puede percibirse, el topónimo británico no estaba en la Declaración de Bruselas y en cambio fue incluido en la Declaración de Santa Marta. Si bien el doble topónimo es utilizado en las Naciones Unidas, la Argentina sostiene una práctica de evitar el uso de la denominación utilizada por los británicos. Surgen preguntas: ¿por qué y en favor de quien se hizo ese agregado?, ¿lo pidieron los europeos?, ¿lo consintió o promovió el gobierno argentino?, ¿influyeron los británicos? La práctica diplomática indica que lo más fácil y sencillo es la repetición de lo que ya se aprobó en cumbres anteriores, por lo que habría que considerar que ese cambio habría implicado una acción premeditada para lograrlo y como mínimo un descuido de la diplomacia argentina al dejar pasarlo. Difícil de creer.

Otro cambio resulta evidente. En la declaración de Bruselas de 2023, a continuación del párrafo 13 que se refería a Malvinas, el 14 expresaba:  

14. Reafirmamos además nuestra adhesión fundamental a todos los fines y principios de la Carta de las Naciones Unidas, en particular la igualdad soberana de todos los Estados y el respeto de su integridad territorial y su independencia política, así como la solución de controversias por medios pacíficos y de conformidad con los principios de justicia y de Derecho internacional.

La incorporación de ese párrafo fue fruto de la tarea del equipo diplomático argentino que negoció su inclusión precisamente a continuación del párrafo 13. Contiene el lenguaje que la Argentina aplica a la Cuestión Malvinas en relación a la exigencia del respeto del derecho internacional y, en particular, del principio de integridad territorial. Justamente lo que el Reino Unido busca evitar. En la Declaración de Santa Marta fue sacado de allí. Un párrafo similar fue incluido en otra parte de la declaración emitida ayer, desvinculándolo de la Cuestión Malvinas. De tal forma, la referencia a Malvinas pierde la contundencia que tuvo en 2023.

El desinterés del gobierno de Milei por la CELAC es manifiesto. El presidente no participó en ninguna de las reuniones y cumbres del bloque desde que asumió. Tampoco lo hicieron Mondino ni Werthein, ni decidió hacerlo el recién asumido canciller Pablo Quirno. El hecho de que fuera una cumbre birregional con la Unión Europea tampoco modificó tal decisión. El funcionario que participó es el director de Asuntos Regionales, Alexis Am, quien es parte de la cuarta línea de jerarquía en la Cancillería. La cumbre no mereció la presencia ni del canciller, ni de un secretario de Estado, ni de un subsecretario de Estado.

Como resulta evidente al leerse la Declaración de Santa Marta, los esmeros del gobierno argentino no estuvieron puestos en la Cuestión Malvinas. Todo el esfuerzo se concentró en desvincular a la Argentina de los párrafos de la Declaración de Santa Marta en los que los líderes latinoamericanos, caribeños y europeos coincidieron en relación con el llamado al respeto de la estabilidad en el Caribe en el contexto de despliegue militar estadounidense, a la cuestión palestina mientras el gobierno de Israel continua con sus prácticas genocidas y coloniales, al embargo en Cuba, a la expresión de preocupación por los impactos de la inteligencia artificial y los discursos de odio y desinformación, a las cuestiones de género y la Agenda 2030. Al pie de la Declaración se dejó sentado que la Argentina se disociaba (es decir no convalidaba) de los párrafos referidos a esos temas. En definitiva, en la agenda de la diplomacia argentina fue priorizada la obstrucción de los consensos sobre temas de preocupación compartida para ambas regiones a partir del ideologismo retrógrado y reaccionario del gobierno ultraderechista, de un alineamiento automático e incondicional con Estados Unidos e Israel, y de un nuevo gesto de funcionalidad hacia Gran Bretaña.

A pesar de todo lo expresado, la inclusión de la referencia a la Cuestión de las Islas Malvinas es muy importante. Y lo que está muy claro es que la misma no hubiera sido posible sin el apoyo solidario de los países latinoamericanos y caribeños, esos países a los que el presidente Milei y su gobierno desprecian.

Guillermo Carmona
Guillermo Carmona
2 thoughts on “Cumbre CELAC-UE: la Cuestión de las Islas Malvinas permanece en la Declaración de Santa Marta, pero con cambios preocupantes”
  1. Apoyo la inclusión de la lucha argentina por la soberanía de mi Patria, emitiendo en su dictamen una férrea y clara proclama sobre nuestro derecho . Derecho inclaudicable que se sostiene en el Mundo.

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