Lula en el Cinturón del Agua de Ceará Foto: Gobierno de Ceará
Con un 91% de avance y finalización prevista para junio de 2026, el megaproyecto hídrico cumple la promesa del presidente Lula —él mismo un antiguo “retirante”— de convertir del Nordeste en un polo de desarrollo. El Sertão tiene un nuevo horizonte.
Por pAS
Durante siglos, el Sertão brasileño ha sido víctima de una vulnerabilidad sistémica: la crónica falta de agua. Escasas precipitaciones, alta evaporación y una formación geológica rocosa, maciza e impermeable que no permite que el agua se filtre para formar reservas subterráneas. Esta restricción estructural generó desplazamientos masivos de población y severas limitaciones para su desarrollo. En una región con más de 9 millones de habitantes —solo en el estado de Ceará—, la seguridad hídrica ha dejado de ser un problema local para convertirse en un tema de Estado prioritario, estratégico y vital.
Ante este escenario de alta vulnerabilidad, el Gobierno Federal y el Gobierno del Estado de Ceará han realizado un esfuerzo conjunto para brindar una solución estructural: la construcción del llamado Cinturón de las Aguas de Ceará (CAC). Esta es una megaestructura de 145,3 kilómetros de longitud que utiliza una combinación de canales a cielo abierto, sifones y túneles abiertos en la montaña, diseñados para transportar el vital recurso por gravedad.

El agua se capta en la Presa de Jati, el repositorio que recibe el caudal proveniente del Río San Francisco, uno de los mas importantes de Brasil. Desde esta Presa en el extremo sur de Ceará, casi en el límite con el estado de Pernambuco, la nueva infraestructura de cemento y acero de 145,3 km lleva el recurso hasta el municipio de Nova Olinda donde el agua se vierte en el Río Cariús. A partir de ese momento, se utiliza el cauce de ese río para llegar a los grandes embalses de Orós y Castanhão.
El costo de la obra, de unos 400 millones de dólares, es equivalente a un presupuesta anual de Estado de Ceara. Pero el compromiso del gobierno nacional lo hizo posible. El propio Luiz Inácio Lula da Silva, quien nació en el corazón del Sertão y vivió en carne propia el drama del éxodo por falta de agua, ha hecho de esta obra una cuestión personal. Para Lula, el Cinturón de las Aguas no es solo una obra hídrica, sino un acto de justicia social que busca enterrar definitivamente la imagen del “nordestino retirante”, el éxodo de familias nordestinas que deben “retirarse” de sus hogares debido a las sequías. “Os Retirantes” (1944) la impactante serie de pinturas del genial Cândido Portinari, expresan con una fuerza estremecedora el sufrimiento de esas familias del nordeste brasilero que debieron tomar obligadas el camino de la migración y la miseria, debido a la sequía y la extrema aridez de una geografía que no ofrece ni una gota de agua para sostener la vida. Lula lo vivió en carne propia y por ello, como lo ha dicho reiteradamente: “Sé lo que es poner agua en una olla para que se asiente, para no beberla con caracoles o heces de cabra, perro, gato o caballo. Sé lo que es eso. Sé lo que es beber agua sin tratar, sin siquiera filtrarla. Así que, cuando asumí la presidencia de la República, tenía en la mente la imagen de la gente sufriendo, caminando largas distancias para conseguir una olla de agua. Dije que teníamos que resolver ese problema” afirmó en una visita que hizo a la obra.

Este canal artificial, con un caudal de 30 m³/s, beneficiará de forma inmediata a 561.000 personas, distribuidos en 24 municipios, y puede llegar a más de 5 millones con su conexión a Fortaleza. Si bien el recurso hídrico es prioritariamente para consumo de la población, también tendrá un impacto sobre el turismo, la industria, la agricultura, la agroindustria, la creación de nuevos empleos, la disminución de la desigualdad entre las regiones y el incremento del valor de tierras urbanas y rurales entre otros. La obra, que ya alcanzó el 91% de avance, tiene fecha de finalización prevista para junio de 2026.
Además de estos grandes canales como el Cinturón de Aguas de Ceará se han puesto en marcha otros proyectos de seguridad hídrica, como acueductos, ramales y embalses, que se extienden por el interior de Bahía, Alagoas, Piauí y Maranhão, conformando la Ruta del Agua. Entre estudios y proyectos en curso, existen más de 70 acciones, todas incluidas en el Nuevo PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento).
Así es como el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, lleva adelante un multimillonario plan de obras públicas con el que el Gobierno pretende situar al Estado como promotor de la actividad económica e impulsar el crecimiento junto con el sector privado.
