La administración de Javier Milei pregona el “regreso al mundo” como un logro de gestión. Lo que exhibe, en cambio, es un aislamiento de nuevo tipo: no el de quien elige soberanamente no alinearse, sino el del que llega tarde a enterarse de lo que se decide en su vecindario. Es el aislamiento del que no fue invitado, y ni siquiera lo sabe.
Por Guillermo Díaz (*)
1. La soberanía como renunciamiento
Hay una imagen que sintetiza mejor que cualquier discurso el estado actual de la política exterior argentina. A fines de marzo de 2026, el canciller Pablo Quirno se enteró por los cables de prensa del acuerdo estratégico firmado entre Brasil y el Reino Unido. No por los canales diplomáticos habituales. No por sus propios equipos. Por los diarios. [1] El hecho sería anecdótico si no fuera revelador de algo más grave: la Argentina ya no forma parte de las conversaciones que deciden su destino regional.
La administración de Javier Milei pregona el “regreso al mundo” como un logro de gestión. Lo que exhibe, en cambio, es un aislamiento de nuevo tipo: no el de quien elige soberanamente no alinearse, sino el del que llega tarde a enterarse de lo que se decide en su vecindario. Es el aislamiento del que no fue invitado, y ni siquiera lo sabe.
El perfil de Quirno lo dice todo. Formado en el sistema financiero internacional y vinculado al JP Morgan,[2] el canciller parece haber descubierto demasiado tarde que la política exterior no se gestiona con la misma lógica que un portafolio de deuda. La Cancillería argentina no conduce una diplomacia; preside un proceso de desmantelamiento sistemático de las capacidades soberanas del Estado.
2. El acuerdo Brasil-Londres y el fin de la arquitectura regional
El 26 de marzo de 2026, los gobiernos de Brasil y el Reino Unido formalizaron la Asociación Estratégica Brasil–Reino Unido 2026-2030. [3] El documento, difundido por Itamaraty, establece cooperación en diálogo político, comercio, inversiones, seguridad y defensa. Incluye la creación de un Diálogo Político-Militar 2+2 —formato que el Reino Unido reserva para sus aliados más cercanos—, ejercicios militares conjuntos e intercambio en ciberseguridad y tecnología espacial. [4] El paquete incluye además garantías británicas por 5.400 millones de libras esterlinas para potenciar el comercio bilateral y respaldo político de Londres a la candidatura brasileña al Consejo de Seguridad de la ONU. [5]
La magnitud del impacto sobre el reclamo argentino por Malvinas es difícil de exagerar. Brasil ha sido, desde 1983, uno de los pilares del apoyo regional en foros internacionales. Que Brasilia consolide ahora un vínculo estratégico con la potencia que ocupa las islas desde 1833 —y que lo haga en el área específica de defensa— erosiona la base sobre la que Argentina construyó su estrategia multilateral. [6]

No fue el único movimiento del tablero. En paralelo, el Reino Unido avanzó con una propuesta formal para vender tres patrulleros oceánicos a Uruguay, y consolida desde 2025 su trama logística y militar con Chile, con Punta Arenas funcionando como bisagra operativa hacia la Antártida. [7] Londres no necesita gestos estridentes: le alcanza con acumular hechos. Primero, con Brasil. Luego, con Uruguay. Después, con Chile. Cada paso puede parecer menor por separado; juntos componen una arquitectura regional que normaliza la presencia británica en el espacio donde más se juega la cuestión Malvinas.
Frente a esto, la Argentina de Milei celebraba, apenas días antes, su participación en la Cumbre del Escudo de las Américas, en el Trump National Doral, en Miami. [8] De los doce líderes latinoamericanos presentes, tres grandes ausencias definían el alcance real de la convocatoria: Brasil, México y Colombia no fueron invitados. [9] Argentina festejaba su exclusividad en un club cuya membresía implicaba, en silencio, quedar fuera de otro.
3. La traición a los aliados históricos y el teorema de Quirno
La ruptura con el bloque africano y caribeño —soporte histórico del reclamo argentino en las Naciones Unidas— no fue accidental. Fue el producto directo de la lógica que el propio Quirno articuló sin pudor ante sus interlocutores diplomáticos: “Nuestros socios son Estados Unidos e Israel, no África ni el Tercer Mundo”. [10]
Esta cosmovisión se tradujo en hechos concretos. Argentina fue uno de los tres únicos países en el mundo —junto a Estados Unidos e Israel— en votar contra una resolución de la ONU, impulsada por Ghana, que reconocía la esclavitud racializada como un crimen de lesa humanidad. La resolución concitaba el respaldo de 55 Estados de la Unión Africana. [11] Las consecuencias no tardaron en llegar: el bloque africano y caribeño, que durante décadas respaldó sistemáticamente el reclamo argentino en el Comité de Descolonización (C-24), comenzó a distanciarse de Buenos Aires justo cuando el próximo C-24 de mayo exige el máximo de apoyos. [12]
Luciano Anzelini, Doctor en Ciencias Sociales (UBA) y profesor de Relaciones Internacionales (UBA-UNSAM-UNQ-UTDT), señaló que la gestión Quirno se ha consolidado como “la peor de un ministro de Relaciones Exteriores de la etapa democrática iniciada en 1983”, no por una cuestión de preferencias ideológicas sino como resultado de una “evaluación técnica de sus actos”. [13] Y los actos son elocuentes: Quirno convalidó ante los isleños el marco de la visita turística a las “Falklands” —término colonial que la Argentina nunca debería usar en boca de su propio canciller—, relegando un conflicto de soberanía bilateral reconocido por la Resolución 2065 de la ONU a una relación entre particulares. [14]
4. Malvinas como enclave activo: el puerto que desplaza a Ushuaia
La base militar británica en las Islas Malvinas no es una herencia estática de la guerra de 1982. Es una plataforma en expansión, diseñada para proyectar influencia sobre la Antártida y los recursos del Atlántico Sur Occidental.

El proyecto más significativo en curso es la construcción de una terminal portuaria de grandes dimensiones a cargo del astillero Harland & Wolff, con una inversión inicial estimada en 150 millones de dólares. El nuevo puerto —destinado a cruceros, pesqueros, barcos de investigación científica y, eventualmente, petroleros— fue concebido explícitamente como alternativa a Ushuaia en el acceso logístico a la Antártida. [15] La Fundación Marambio lleva años advirtiendo que la iniciativa “puede poner en jaque la política antártica de Argentina”. [16]
Mientras el puerto kelper avanza, las obras en Ushuaia para construir un polo logístico antártico argentino permanecen frenadas. [17] La parálisis no es anecdótica: es la diferencia entre mantener la iniciativa y resignarse a ser espectador. A esto se suma la exploración petrolera en curso en aguas en disputa: la empresa israelí Navitas Petroleum anunció que para finales de 2026 espera comenzar a extraer crudo al norte de las islas, con una inversión proyectada de 1.200 millones de dólares. [18] La lógica del enclave ha cambiado de naturaleza. Ya no se trata de una posición defensiva: es un nodo logístico en expansión que compite directamente con los intereses argentinos en la Antártida y consolida el saqueo de recursos en la plataforma continental. Mientras tanto, el gobierno argentino acusa recibo de las maniobras británicas con declaraciones formales, sin capacidad real de contrapartida.
5. El espectáculo y el vacío: la “pose malvinera” del fin de semana
Y entonces llegó el viernes 25 de abril. Un correo electrónico interno del Pentágono, filtrado por la agencia Reuters, reveló que la administración Trump analiza revisar el respaldo diplomático histórico de Estados Unidos al Reino Unido en su disputa con la Argentina por las Islas Malvinas. La medida formaría parte de un menú de opciones punitivas contra los aliados de la OTAN que, según Washington, no apoyaron las operaciones estadounidenses en la guerra contra Irán. El correo menciona explícitamente la posibilidad de reconsiderar el apoyo estadounidense a las “posesiones imperiales” europeas de larga data. [19]
La reacción del gobierno argentino fue inmediata, eufórica, y reveladora. Milei declaró que su administración está “haciendo avances como nunca se han hecho” en Malvinas. [20] El ex ministro Petri publicó: “Bajo el liderazgo del Presidente Milei fortalecemos nuestra alianza estratégica con EE.UU. e Israel y con un sistema de defensa moderno. Con una diplomacia fuerte e inteligente vamos a recuperar nuestras Islas Malvinas”. [21] El Director de Comunicaciones del Gobierno, el tuitero Juan Doe, festejó en términos que no merecen reproducción completa en estas páginas. [22]
El mismo Quirno que semanas atrás respondía en inglés a un isleño que le encantaría visitar las islas “como turista” publicó ahora un largo hilo sobre la Resolución 2065 de la ONU y la “ocupación de 1833”.[23] El proceso de conversión fue fulminante.
Pero los hechos reclamaban otra lectura. El vocero del Departamento de Estado confirmó a La Nación que “EE.UU. mantiene una postura neutral” sobre la disputa. [24] El portavoz del primer ministro Keir Starmer fue aún más directo: “Las islas Malvinas/Falklands han votado abrumadoramente a favor de seguir siendo un territorio británico de ultramar, y la soberanía reside en el Reino Unido”. [25] El correo del Pentágono, en suma, no es una política confirmada: es un menú de opciones de castigo interno, en el marco de las tensiones Trump-OTAN, que Washington se apresuró a desmentir como política activa.
Guillermo Carmona, ex secretario de Malvinas, leyó la situación con precisión quirúrgica: el gobierno está buscando “disimular los graves problemas” con una “pose malvinera” que, en su lectura, “tiene mucho del camino que transitó la dictadura durante la guerra de Malvinas, fundamentalmente porque hay una lectura del escenario internacional que no se ajusta a una adecuada evaluación de lo que está pasando en el mundo y lo que está pasando fundamentalmente en Estados Unidos”. [26]
La comparación es dura, pero tiene sustento estructural. En 1982, la dictadura también creyó leer correctamente las señales de Washington. También confundió la calidez de una relación bilateral con una garantía de apoyo estratégico. El desenlace lo conocemos.
Hay aquí una contradicción que el propio gobierno no puede resolver. Si la alianza con Trump fue tan fructífera en materia de Malvinas, ¿por qué el mismo canciller venía aplicando lo que en los círculos diplomáticos se conoce como la “Doctrina Plaza” —suavizar el tono del reclamo a cambio de mayor intercambio comercial—, lo cual motivó acusaciones de “traición a la patria” por parte de organizaciones de veteranos? [27] La respuesta es que no hubo estrategia: hubo servilismo, y ahora hay oportunismo. No es lo mismo.
El problema estructural es aún más profundo: incluso si Trump efectivamente presionara al Reino Unido —algo que el Departamento de Estado se apresuró a desmentir—, la Argentina no tiene hoy el andamiaje institucional, diplomático ni militar para capitalizar esa ventana. No tiene una Cancillería con cuadros profesionales, no tiene una conducción civil del sistema de defensa, no tiene alianzas regionales sólidas, no tiene posición en los foros multilaterales donde esa presión debería traducirse en acuerdos. Tiene un memorando filtrado y una avalancha de tuits.
6. El decreto 58/2026 y la regresión institucional
La vulnerabilidad externa tiene su correlato interno en el desmantelamiento del andamiaje institucional construido desde 1983. El 29 de enero de 2026, el Poder Ejecutivo publicó en el Boletín Oficial el Decreto 58/2026, firmado por el presidente Milei, el jefe de Gabinete Adorni y el ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti. [28]
La norma modifica el artículo 18 de la Ley para el Personal Militar N.° 19.101 y establece que el personal del cuadro permanente de las Fuerzas Armadas puede desempeñar cargos públicos no electivos sin pasar a situación de disponibilidad, con la condición de contar con la autorización del jefe del Estado Mayor General del Ejército (JEMGE). [29]
El cambio no es administrativo: es de paradigma. Desde la recuperación de la democracia, el consenso institucional de 1983 establecía que para que un militar ocupara un cargo político debía pasar a retiro o solicitar licencia extraordinaria. Ese costo de oportunidad actuaba como filtro: garantizaba que quien controlaba al estamento militar fuera una persona distinta a quien era controlada. El Decreto 58/2026 rompe esa separación. Las designaciones políticas requieren ahora la venia del propio JEMGE. Se instaura un modelo donde el funcionario responde, antes que al interés público, a la Fuerza que decidirá su ascenso y su jubilación.
Inmediatamente después de la publicación del decreto, el Ejecutivo designó al general de división Jorge Alberto Puebla como secretario de Estrategia y Asuntos Militares y al teniente coronel (R) Daniel Enrique Martella como secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, entre otros nombramientos. [30] La “cogobernanza” civil-militar tomó forma institucional.
Organizaciones de derechos humanos y especialistas advirtieron que la norma “altera el espíritu de las leyes sancionadas en la posdictadura —en particular las de Defensa Nacional (Ley 23.554) y Seguridad Interior (Ley 24.059)— que establecieron una división tajante entre el ámbito militar y el civil como garantía institucional frente a los abusos del pasado”. [31]
7. El desfinanciamiento como doctrina
El desprecio por la conducción civil profesional se expresa también en el ahogo financiero de las instituciones que producen saber estratégico. El Fondo Nacional de la Defensa (FONDEF, Ley 27.565) y la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF) son tratados por la administración actual como “gastos a podar”, no como herramientas de soberanía.
La brecha con Brasil se vuelve aquí emblemática. El 25 de marzo de 2026, en una ceremonia en la planta de Embraer en Gavião Peixoto, Lula bautizó el primer F-39E Gripen ensamblado en territorio brasileño: el primer caza supersónico fabricado en América Latina, producto de un acuerdo de transferencia tecnológica con Saab que lleva más de una década de desarrollo. [32] Argentina, que bajo la gestión anterior había suscripto un memorándum de intención para participar de ese proyecto aeronáutico regional, [33] finalizó comprando 24 cazas F-16 de segunda mano a Dinamarca, vistiendo la transacción como una victoria geopolítica. [34] La diferencia no es solo de costo: es la distancia entre construir capacidades propias e industriales y comprar obsolescencia ajena en condiciones de subordinación política.
8. El “militarismo neoliberal periférico” y la borradura de fronteras
Juan Gabriel Tokatlian definió, ya en 2018, la lógica que hoy se reproduce con mayor intensidad. El “militarismo neoliberal periférico”, explicó entonces, no es expansionista en clave regional: consiste en reducir el Estado en favor del sector privado, desfinanciar la defensa porque se la concibe como “ineficiente”, y a la vez comprometer a las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior, “funcional para asegurar un modelo económico cada vez más excluyente”. [35]
Lo que Tokatlian describía para el gobierno de Macri se reproduce hoy de forma amplificada. La Casa Rosada subordina a las Fuerzas Armadas a la agenda de seguridad interior de Washington —la lucha contra el “narcoterrorismo” como articulador de la política exterior—, borrando la frontera normativa entre defensa y seguridad que las leyes de la posdictadura establecieron con precisión. El Escudo de las Américas es la forma institucional de esa subordinación: una coalición liderada por el Comando Sur donde la Argentina se integra como periferia operativa, no como actor con voz propia.
En un análisis más reciente, Tokatlian señalaba que Milei ha sido el mandatario “más audaz y ambicioso en medio siglo en su intención de abrazarse sin reservas a Washington, procurando lograr apoyos financieros y beneficios materiales”, [36] en una lógica que subordina la política exterior al sostenimiento del modelo económico interno. El precio en materia de Malvinas ya se está pagando — y la euforia del fin de semana no cancela esa deuda.
9. La integración regional como camino no clausurado
Frente a la deriva actual, la salida no pasa por un aislamiento alternativo sino por la recuperación de una lógica de inserción inteligente en el marco regional. Algunos indicios sugieren que ese camino no está completamente cerrado.
En abril de 2026, en la novena reunión ministerial de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZOPACAS), Brasil convocó a 23 países que respaldaron explícitamente la reanudación de negociaciones entre Argentina y el Reino Unido sobre Malvinas, exigiendo “una solución pacífica, justa y duradera”. La Declaración de Río de Janeiro criticó directamente las actividades de exploración de recursos y el incremento de la presencia militar británica en la zona. [37]
El dato es relevante: incluso mientras Brasil avanza en su asociación estratégica con Londres, sostiene el paraguas multilateral del Atlántico Sur como zona de paz y apoya el reclamo argentino en foros de descolonización. Eso indica que el vínculo con Brasilia no está roto de manera irreversible; está dañado por el deterioro acumulado de la relación bilateral, pero no clausurado. Una estrategia soberana requiere, como mínimo, tres cosas que hoy faltan: conducción civil profesional del sector defensa; capacidad de planeamiento estratégico de largo aliento; y reconstrucción de las alianzas regionales sin las cuales el reclamo por Malvinas pierde sustento multilateral. Cooperación en ciberdefensa, gestión de desastres climáticos e industria de defensa regional no son consignas retóricas: son los instrumentos concretos con los que Sudamérica puede construir autonomía estratégica frente a una competencia de potencias que usa a la región como tablero propio.
10. Conclusión: el memorando no reemplaza al Estado
La defensa nacional no se resuelve con memorandos filtrados ni con tuits de jubilación festiva. Se resuelve con Estado: con instituciones civiles sólidas, con cuadros profesionales, con alianzas construidas pacientemente, con presupuesto que habilita capacidades reales.
Lo que ocurrió este fin de semana es pedagógico en el peor sentido. El gobierno que durante meses debilitó el reclamo soberano —tolerando que su canciller respondiera en inglés invitaciones de isleños, aplicando la “Doctrina Plaza” de suavizar el tono a cambio de nada, rompiendo el bloque africano que sostenía el reclamo en la ONU— ahora agita la bandera como si la filtración de un memo del Pentágono fuera el resultado de una estrategia deliberada. No lo es. Es un subproducto de la tensión entre Trump y la OTAN por la guerra de Irán, que el Departamento de Estado se apresuró a desmentir como política activa.
La pregunta que el gobierno no puede responder es la más simple: ¿con qué capacidades pretende capitalizar esta hipotética apertura de Washington? ¿Con una Cancillería desmantelada? ¿Con un Ministerio de Defensa donde los militares se aprueban sus propios ascensos? ¿Con el bloque africano alienado? ¿Sin el respaldo regional que Brasil y la ZOPACAS representan? La ventana, si existiera, encontraría a la Argentina sin los ladrillos para construir.
El tránsito del “Consenso Democrático de 1983” a la actual “Amnesia Institucional” no fue gradual. Fue una decisión política deliberada, acelerada con el Decreto 58/2026, el voto junto a Washington e Israel contra las naciones africanas, la exclusión de Brasil y Colombia de la lógica regional propia, y la indiferencia ante el avance británico en el Atlántico Sur. La soberanía no se recupera con espectáculo. El Atlántico Sur y la Antártida reclaman Estado con memoria histórica, capacidad de planeamiento y conciencia de que los aliados se construyen, no se heredan. Lo contrario no es ahorro fiscal. Es liquidación.
(*) Guillermo Díaz es politólogo especializado en relaciones civiles-militares
Referencias
[1] Perfil. (2026, 3 de abril). Brasil y el Reino Unido pactaron una alianza estratégica antes del aniversario por Malvinas. https://www.perfil.com/noticias/politica/brasil-y-el-reino-unido-pactaron-una-alianza-estrategica-antes-del-aniversario-por-malvinas.phtml
[2] Anzelini, L. (2026, 19 de abril). Patria querida, dame un canciller. El Cohete a la Luna. https://www.elcohetealaluna.com/patria-querida-dame-un-canciller/
[3] Itamaraty – Ministério das Relações Exteriores do Brasil [@ItamaratyGovBr]. (2026, 26 de marzo). A parceria estratégica está estruturada nos seguintes pilares [Tweet]. X. https://twitter.com/ItamaratyGovBr
[4] El Editor Mendoza. (2026, 3 de abril). Cooperación en tiempos de incertidumbre: acuerdo Brasil-Inglaterra. https://eleditormendoza.com.ar/internacional/cooperacion-tiempos-incertidumbre-acuerdo-brasil-inglaterra-n5388307
[5] Derecha Diario. (2026, 31 de marzo). Reino Unido impulsó pactos militares estratégicos en Sudamérica para presionar a la Argentina. https://derechadiario.com.ar/internacionales/reino-unido-impulso-pactos-militares-estrategicos-sudamerica-presionar-argentina
[6] Escenario Mundial. (2026, 27 de marzo). Brasil y Reino Unido afianzan su alianza global en un movimiento que aísla la postura regional de Argentina por Malvinas. https://www.escenariomundial.com/2026/03/27/brasil-y-reino-unido-afianzan-su-alianza-global-en-un-movimiento-que-aisla-la-postura-regional-de-argentina-por-malvinas/
[7] Escenario Mundial. (2026, 29 de marzo). Mientras Argentina no define una estrategia, Reino Unido suma socios y plataformas alrededor del Atlántico Sur. https://www.escenariomundial.com/2026/03/29/mientras-argentina-no-define-una-estrategia-reino-unido-suma-socios-y-plataformas-alrededor-del-atlantico-sur/
[8] CNN Español. (2026, 7 de marzo). Resumen de la Cumbre Escudo de las Américas de Trump del 7 de marzo de 2026. https://cnnespanol.cnn.com/eeuu/live-news/noticias-cumbre-escudo-americas-en-vivo-orix
[9] Democracy Now! (2026, 9 de marzo). Trump reúne a líderes de doce países latinoamericanos en la cumbre “Escudo de las Américas”. https://www.democracynow.org/es/2026/3/9/titulares/trump_gathers_leaders_from_12_latin_american_countries_for_shield_of_the_americas_summit
[10] Anzelini, L. (2026, 19 de abril). Patria querida, dame un canciller. El Cohete a la Luna. https://www.elcohetealaluna.com/patria-querida-dame-un-canciller/
[11] Ibídem.
[12] Ibídem.
[13] Ibídem.
[14] Ibídem. Véase también: Asamblea General de las Naciones Unidas. (1965, 16 de diciembre). Resolución 2065 (XX). https://docs.un.org/es/a/res/2065(XX)
[15] Infobae. (2024, 9 de marzo). Hay preocupación en el Gobierno por la construcción de un mega puerto en Malvinas y escala la tensión con Gran Bretaña por la Antártida. https://www.infobae.com/politica/2024/03/09/hay-preocupacion-en-el-gobierno-por-la-construccion-de-un-mega-puerto-en-malvinas-y-escala-la-tension-con-gran-bretana-por-la-antartida/
[16] Fundación Marambio. (s.f.). Nuevo puerto británico en las Malvinas. https://www.marambio.aq/puertoenmalvinas.html
[17] Infobae, op. cit., nota 15.
[18] Liga de Geopolítica y Análisis del Atlántico Sur. (2024). OGPAA: Informe de coyuntura N.° 1, octubre 2024 (p. 3). https://ligageopolitica.com/OGPAA1
[19] Emol / Reuters. (2026, 24 de abril). Trump podría quitar el apoyo a Reino Unido en su disputa por Malvinas: Londres dice que soberanía “no está en cuestión”. https://www.emol.com/noticias/Internacional/2026/04/24/1198168/trump-quitar-respaldo-reinounido-malvinas.html
[20] Canal de las Noticias. (2026, 24 de abril). EE.UU. evalúa retirar su apoyo al Reino Unido por Malvinas como represalia por Irán. https://www.canaldelasnoticias.com/ee-uu-evalua-retirar-su-apoyo-al-reino-unido-por-malvinas-como-represalia-por-iran/
[21] La Política Online. (2026, 26 de abril). El gobierno agita la causa Malvinas y la oposición critica: “Buscan para tapar los problemas”. https://www.lapoliticaonline.com/politica/el-gobierno-agita-la-causa-malvinas-y-la-oposicion-lo-critica-buscan-para-tapar-los-problemas/
[22] Ibídem.
[23] Anzelini, L. (2026, 19 de abril). Patria querida, dame un canciller. El Cohete a la Luna. https://www.elcohetealaluna.com/patria-querida-dame-un-canciller/
[24] La Nación. (2026, 24 de abril). Qué implicaría que Estados Unidos retire su apoyo al Reino Unido en la disputa por Malvinas. https://www.lanacion.com.ar/estados-unidos/que-implicaria-que-eeuu-retire-su-apoyo-al-reino-unido-en-la-disputa-por-malvinas-nid24042026/
[25] Perfil / AFP. (2026, 24 de abril). Trump, enojado por Irán, podría retirar el apoyo al Reino Unido por Malvinas. https://www.perfil.com/noticias/internacional/afirman-que-trump-enojado-por-iran-analiza-retirar-el-apoyo-al-reino-unido-por-malvinas.phtml
[26] La Política Online, op. cit., nota 21.
[27] Ibídem.
[28] Argentina, Poder Ejecutivo Nacional. (2026, 29 de enero). Decreto 58/2026. Boletín Oficial de la República Argentina. https://www.boletinoficial.gob.ar/detalleAviso/primera/337897/20260129
[29] Ambito Financiero. (2026, 29 de enero). Militares en el Gobierno: habilitan a personal de carrera de las Fuerzas Armadas a ocupar cargos públicos no electivos. https://www.ambito.com/politica/militares-el-gobierno-habilitan-personal-carrera-las-fuerzas-armadas-ocupar-cargos-publicos-no-electivos-n6239979
[30] Infobae. (2026, 29 de enero). El Gobierno estableció los requisitos para que el personal militar pueda acceder a cargos públicos. https://www.infobae.com/politica/2026/01/29/el-gobierno-establecio-los-requisitos-para-que-el-personal-militar-pueda-acceder-a-cargos-publicos/
[31] ANRed. (2026, 30 de enero). Militares podrán ocupar cargos civiles: un decreto del Gobierno modifica el marco legal post dictadura. https://www.anred.org/militares-podran-ocupar-cargos-civiles-un-decreto-del-gobierno-modifica-el-marco-legal-post-dictadura/
[32] Enredacción. (2026, 25 de marzo). Brasil logra fabricar su primer avión caza supersónico: el F-39E Gripen. https://enredaccion.com.ar/brasil-logra-fabricar-su-primer-avion-caza-supersonico-el-f-39e-gripen/
[33] Defensa.com. (2014). Argentina podría ser el primer cliente de los Gripen fabricados en Brasil. https://www.defensa.com/argentina/argentina-podria-ser-primer-cliente-gripen-fabricados-brasil-24
[34] Sputnik Mundo. (2026, 31 de marzo). ¿Error estratégico?: los F-16 argentinos comienzan a operar en medio de los cuestionamientos sobre su rol. https://noticiaslatam.lat/20260331/error-estrategico-los-f-16-argentinos-comienzan-a-operar-en-medio-de-cuestionamientos-sobre-su-rol-1172836612.html
[35] Tokatlian, J. G. (2018, 11 de septiembre). Argentina y el militarismo neoliberal periférico. Nueva Sociedad. https://nuso.org/articulo/argentina-y-el-militarismo-neoliberal-periferico/
[36] Tokatlian, J. G. (2025, 25 de mayo). Javier Milei y el revisionismo periférico. Cenital. https://cenital.com/javier-milei-y-el-revisionismo-periferico/
[37] Revista Sociedade Militar. (2026, 11 de abril). Brasil apoya a Argentina contra el Reino Unido, critica el aumento de la presencia militar en el Atlántico Sur e impulsa negociaciones sobre el conflicto de las Malvinas con 23 países. https://es.sociedademilitar.com.br/2026/04/brasil-apoia-argentina-reino-unido-malvinas-atlantico-sul-wvt.html
