Crónica cinematográfica y geopolítica sobre el nuevo documental de Andrés Cedrón, una pieza clave que cartografía la pérdida de soberanía en la Cuenca del Plata y su conexión con el Atlántico Sur. Al final de la nota encontrarás el link para ver el documental completo.
Redacción pAS
En un contexto global donde la soberanía sobre nuestras vías navegables y fluviales se encuentra bajo una intensa disputa geopolítica, el cineasta argentino Andrés Cedrón alza una denuncia cinematográfica urgente con su nuevo largometraje documental, Argentina sangra por las barrancas del río Paraná. Esta obra independiente, producida junto a La Fragua Producciones, representa una profunda cartografía del despojo y el saqueo territorial que atraviesa el cuerpo social de nuestro país.
La película se estructura a partir del libro homónimo de Luciano Orellano y del trabajo cartográfico del Foro por la Soberanía del Río Paraná. De este modo, Cedrón continúa y profundiza la línea de investigación que inició con su aclamado documental Cuellos blancos, el caso Vicentín (2024). Como destaca la cobertura de Tiempo Argentino, este nuevo film combina elementos de manera sorprendente para dar cuenta de un entramado sistemático:
“el desfalco que sufre el país, del que apenas vemos a sus estafadores más visibles, pero que responde a una organización de tipo criminal”.
De la escuela de Solanas y Blaustein: El cine político como herramienta de combate
Andrés Cedrón, nacido en Neuquén en 1979 y formado en la UBA, no es ningún improvisado en la tradición del cine político nacional. Su ética de trabajo y su motivación artística se asientan directamente sobre las enseñanzas que asimiló junto a referentes emblemáticos de la cinematografía nacional como Pino Solanas y Coco Blaustein. Cedrón trabajó estrechamente con ellos, desempeñándose como asistente de montaje en el documental Viaje de los pueblos fumigados de Solanas y como codirector de la película Se va a acabar junto a Blaustein.
Esta escuela impregna directamente su método de producción y exhibición. Ante las trabas y la censura impuesta por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) —que retiró el apoyo a la distribución de Cuellos Blancos en agosto de 2024—, Cedrón ha consolidado un circuito independiente y militante. Sus obras no solo buscan las pantallas comerciales, sino que se proyectan de forma autogestiva en centros culturales, escuelas, sindicatos y universidades, culminando siempre en intensos debates colectivos. Es en este intercambio asambleario donde Cedrón sostiene que florece una “Argentina latente”, resistiendo a la banalización del discurso público mediante explicaciones complejas que facilitan un entendimiento real de los conflictos nacionales.
La denuncia del despojo fluvial y el enmascaramiento transnacional
A través del lente de Cedrón y el testimonio de diversos referentes, pescadores y trabajadores, el documental expone una herida lacerante: a más de treinta años de la privatización de los puertos y las vías de navegación durante el menemismo, los argentinos viven de espaldas a su propio río. Enclaves industriales como Puerto General San Martín y Rosario carecen casi por completo de accesos públicos al agua, cercados por kilómetros de terminales privadas en manos de multinacionales agroexportadoras de capital transnacional.
Estas terminales funcionan prácticamente como “terceros Estados” soberanos con su propia seguridad privada, donde los organismos estatales nacionales, provinciales o municipales no pueden ingresar a fiscalizar. El documental advierte que este descontrol absoluto sobre lo que se carga y descarga en los muelles privados facilita el contrabando de granos, la evasión fiscal monumental mediante precios de transferencia intrafirma, y la proliferación de rutas de narcotráfico. De hecho, se denuncia abiertamente cómo los puertos de Vicentín han servido en reiteradas oportunidades de plataforma logística para la salida de masivos cargamentos de cocaína hacia Europa.
Asimismo, desde la perspectiva geopolítica del Atlántico Sur, el documental reabre el debate estratégico por el Canal Magdalena. La imposición histórica del Canal de Punta Indio obliga a todos los buques graneleros que parten del Paraná a recorrer un camino más largo, estrecho y propenso a atascos, para terminar completando carga en el puerto extranjero de Montevideo. Esta ruta injustificada facilita la fuga de divisas bajo el amparo de “empresas cáscara”. El Canal Magdalena, en cambio, representa la llave para integrar de manera soberana y directa la navegación fluvial de la Cuenca del Plata con el litoral marítimo argentino.
El riesgo de ecocidio y la melodía del desgarro
La película de Cedrón no se limita a la denuncia económica; también advierte sobre un inminente ecocidio de escala irreversible en la cuenca. El sector agroexportador privado presiona activamente por profundizar el dragado del río Paraná de los actuales 32 pies a 44 o más pies de calado. Según explican los expertos y navegantes en el documental, este sobredragado drena de forma drástica el agua de los humedales laterales, lagunas y bañados donde nacen y crecen las crías de los peces nativos, amenazando con extinguir progresivamente la biodiversidad y secar los ecosistemas costeros. El Paraná no es una simple hidrovía comercial; es un sistema natural vivo.
El documental conecta este impacto en el delta con la dramática crisis socioambiental de los distritos fluviales lindantes al complejo agrario. En Campana, vecinos organizados en colectivos por el agua detectaron, mediante análisis científicos realizados por el INTA de Balcarce, la presencia alarmante de glifosato, AMPA y hasta 32 moléculas de distintos agrotóxicos en el agua de pozo de consumo domiciliario, afectando directamente la salud de las familias frente a la inacción estatal.
Esta tensión dramática y cultural se sostiene magistralmente en la película mediante su banda sonora, a cargo del histórico Cuarteto Cedrón, bajo la dirección de Juan Tata Cedrón. Canciones populares como la “Canción de San Jamás” (basada en una letra de Bertolt Brecht) no solo actúan como un preciado acompañamiento musical, sino que vinculan el presente de la lucha con una memoria colectiva nacional atravesada por la resistencia popular.
El documental de Andrés Cedrón se presenta así como un llamado de alerta insoslayable para la soberanía del país. Mientras planifica su próxima investigación enfocada en el saqueo de recursos en la Patagonia y Vaca Muerta, el realizador nos recuerda que la Cuenca del Plata es la columna vertebral de nuestra soberanía nacional, alimentaria, ambiental y cultural.
Link de Youtube del documental Argentina sangra por las barrancas del río Paraná:
