Por Sergio Rossi (*) (**)
Milei habló sobre Malvinas por cadena nacional y pareció dar un giro argumental y de estilo.
Defendió la soberanía argentina flanqueado por el mismo Quirno de la soberanía como discurso anticuado, la misma Bullrich del cambio por vacunas Pfizer, y la misma Monteoliva que viajó a respaldar la prohibición de llevar consignas por Malvinas a los partidos del mundial. No deja de ser positivo, aunque fuese impostado y motivado por cálculo oportunista. En todo caso, como en el tango, preguntar ¿por qué tardaste tanto?
Sancionaría empresas que operen en Malvinas. A tres años de gobernar parece tomar nota de la ley vigente. Dichos de hoy que contrastan con sus silencios de ayer, cuando sus aplaudidos ingleses e israelitas anunciaron explotar yacimientos de Sea Lion.
Silencios que no fueron sus únicos desatinos en materia diplomática. Nos retiró de BRICS, promovió la discordia con Brasil, y saboteó con método y sistema la unión latinoamericana y todas las relaciones con países que apoyan el reclamo argentino. Hizo votar a nuestro país iniquidades en la ONU, alineado con EEUU, Israel e Inglaterra.
Con sus aires de MasterClass interpreta y aconseja encomendarse a la Palabra de Trump, palabra que cambia dos o tres veces por semana en diferentes materias como aranceles, Ucrania e Irán.
Anunció un DNU “para ampliar los recursos del Ministerio de Defensa con el fin prioritario de construir una base naval integrada en Tierra del Fuego” y una ley que de “marco para la protección de nuestra infraestructura crítica”.
Pero fue su gobierno libertarista el que frenó la ejecución de las obras comenzadas en 2022. No sólo le quitó fondos que ahora promete, sino que hace dos meses dispuso la venta de terrenos de la Base Naval de Ushuaia a privados.
Sobre protección aeroespacial e infraestructuras críticas, malvendió IMPSA, degrada el sector nuclear argentino y dilacera ARSAT mientras anuncia que pagarán a su amigo Musk por servicios que la empresa daba gratis.
No es consistente la invocación a proteger infraestructuras críticas con entregar telecomunicaciones, redes y datos a compañías de los grandes oligarcas tecnológicos muy bien aliados a agencias estatales yanquis, inglesas e israelitas, como el migrante Peter Thiel.
Desalojó el Comando Conjunto de Ciberdefensa para que algunas inmobiliarias porteñas construyan más edificios residenciales en Puerto Madero. Todavía no se conoce que el CCC funcione adecuadamente en otro sitio.
No hay que olvidar que entregó la Agencia de Administración de Bienes del Estado a un empleado del señor Elzstain, quien le prestó un hotel para que funcionara su comando de campaña, para que siguiera ahí cuando ya estaba electo y armando gabinete, y todavía unos meses más cuando ya ejercía de Presidente pero no tenía listas las cuchas para perros imaginarios en Olivos.
Hay cierto deslucido galtierismo en su peregrinar buscando yanquis que le soben el lomo, farfullando que con abyecta sumisión se obtendrían el Laudo y la Gracia. Una mala obra que vuelve al teatro con aún peores actores.
Criticar por entreguista y represiva a la dictadura procesista no impidió que en 1982 saliéramos a la calle y movilizáramos a la plaza. Recuerdo una consigna: MALVINAS SÍ, PROCESO NO.
(*) Sergio Rossi es ingeniero agrimensor y se desempeñó como jefe de Gabinete (2013-2015) y secretario de Estrategia y Asuntos Militares (2019-2023) del Ministerio de Defensa de la Nación.
(**) La nota fue públicada originalmente en 4palabras: https://4palabras.com/milei-malvinas-soberania-trump-contradicciones/
