Canciller Pablo Quirno entrega nota al Ministro de Comercio de Nueva Zelanda, Tom Mc Clay Foto: X
Argentina solicitó la adhesión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP) para ampliar las exportaciones nacionales, atraer inversiones y profundizar la inserción del país en las cadenas globales de producción. El Reino Unido forma parte de este Tratado y, en su Protocolo de adhesión de 2023, dejó previsto la posibilidad de extenderlo “a otros territorios bajo responsabilidad internacional del Reino Unido”, lo que podría incluir a las Islas Malvinas.
Redacción pAS
La Argentina formalizó su solicitud de adhesión al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), uno de los principales bloques comerciales del mundo. El anuncio fue realizado por el canciller Pablo Quirno, quien confirmó esta presentación ante el ministro de Comercio e Inversiones de Nueva Zelanda, Todd McClay. Con este movimiento, el Gobierno de Javier Milei inició el proceso para incorporarse a este acuerdo, cuya aceptación necesita del consenso de los 12 países que integran esa organización.
El CPTPP nació en 2018 a partir del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP), un proyecto impulsado por el entonces presidente Barack Obama para fortalecer la presencia económica de Estados Unidos en la zona Asia-Pacífico con el fin de enfrentar al creciente peso político y económico de China. El objetivo del ex presidente demócrata era reducir barreras comerciales y establecer reglas para las inversiones, los servicios y el intercambio de bienes entre los países participantes. Para regocijo de China, en 2017 el presidente Donald Trump retiró a Estados Unidos del acuerdo por considerar que el mismo era “un desastre potencial para nuestro país”, minando así el liderazgo de ese país en esa región y la oportunidad de crear un mercado único para Estados Unidos y once países ribereños del Pacífico, entre ellos Canadá, México y Chile. Sin embargo, a pesar del retiro del principal promotor del acuerdo, los once países restantes decidieron mantenerlo, preservando en esencia el contenido del TPP original, pero incorporando 20 suspensiones que se acordaron para resguardar los intereses entre los 12 países miembros.
Actualmente, el bloque está integrado por Australia, Brunéi, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y el Reino Unido. En conjunto, sus miembros representan alrededor del 15 por ciento del comercio mundial y conforman una de las áreas de libre comercio más importantes de entre las que hoy existen.

Según el Gobierno argentino, la eventual incorporación al acuerdo permitiría al país ampliar el acceso de los productos nacionales a nuevos mercados y favorecer una mayor integración económica internacional. Sin embargo, queda abierto el interrogante acerca de si esa estrategia tendrá futuro en un contexto de frecuentes tensiones diplomáticas derivadas de la conducta conflictiva y muchas veces inapropiada que ha mostrado el presidente Javier Milei frente a diversos gobiernos extranjeros. A criterio del Canciller Quirno, sectores como la agroindustria, la energía, la minería y los servicios basados en el conocimiento aparecen entre los potenciales beneficiarios del Tratado. La inserción internacional que impulsa la administración de Javier Milei privilegia el acercamiento a las economías de Estados Unidos y sus aliados y, en menos medida, a la región Asia-Pacífico. Tal como ocurrió en el año 2023, el presidente argentino renunció a los BRICS por razones puramente ideológicas. El argumento central del rechazo fue que ese bloque estaba integrado por países “comunistas” con los que él no hacía negocios.
La eventual adhesión argentina también deja planteada una cuestión de soberanía, ya que por primera vez desde la Guerra de Malvinas de 1982, Argentina y el Reino Unido compartirían un mismo espacio institucional de cooperación económica. Si bien el CPTPP no aborda cuestiones vinculadas a disputas territoriales, el ingreso del país al bloque reuniría bajo un mismo acuerdo comercial a dos Estados que sostienen una disputa soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares circundantes.

Es importante señalar que, en el Protocolo de Adhesión al Tratado por parte de Reino Unido de Gran Bretaña en el 2023, este dejó expresa constancia, en el párrafo 6 del apartado “Ámbito geográfico de aplicación” del Art. 2, que: “El ámbito geográfico de aplicación del CPTPP podrá extenderse a aquellos territorios cuyas relaciones internacionales sean responsabilidad del Reino Unido, según lo acuerden los Gobiernos de todas las Partes mediante un intercambio de notas diplomáticas.” Aclara que esa extensión puede alcanzar otros territorios además de los ya incluidos inicialmente. Puntualmente en el párrafo 7 de ese Protocolo de adhesión, el Reino Unido señala textualmente que, además de los ya incluidos, el Tratado podrá aplicarse a “…cualquier extensión a cualquier otro territorio de cuyas relaciones internacionales sea responsable el Reino Unido, incluido Gibraltar…” Si bien ese Protocolo no menciona textualmente a las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur, nada impide al Reino Unido, desde el punto de vista formal, colocar estos territorios dentro de los alcances del Tratado.
Si bien el gobierno ha presentado por ahora solo una solicitud formal para iniciar el proceso de adhesión, cuyos contenidos son aún desconocidos para la opinión pública, no hay explicación ni declaraciones oficiales respecto de cómo se piensa abordar los interrogantes vinculados a la Cuestión Malvinas. Hay una manda constitucional y Resoluciones de la ONU que ningún Protocolo a firmar en este proceso de incorporación al CPTPP, podría desconocer.
Otra arista relevante de esta iniciativa de la administración Milei, es que esta solicitud también podría reavivar el debate sobre los compromisos argentinos en el ámbito del Mercosur, cuyos miembros históricamente han negociado acuerdos comerciales con terceros países de manera conjunta. La eventual adhesión al CPTPP generará tensiones dentro del bloque regional y se verá si el Mercosur está dispuesto a aceptar las nuevas estrategias de inserción internacional de uno de sus socios.
Finalmente hay que tener presente que la presentación de la solicitud no implica un ingreso automático al bloque. El proceso requiere la aprobación unánime de los países miembros y negociaciones sobre aspectos comerciales, regulatorios y de inversión. Según los antecedentes recientes del CPTPP, el procedimiento podría extenderse entre dos y cinco años antes de que una eventual adhesión argentina quede definitivamente aprobada y entre en vigor.
Pero el riesgo es evidente: por un lado, el Tratado podría profundizar la primarización de la economía y pondría estructuralmente en riesgo la actividad industrial de la Argentina, y por otro, de no tomarse los recaudos pertinentes, se pondría en riesgo avances fundamentales de la Cuestión Malvinas.
