En una entrevista radial, el exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur y editor de pAS, Guillermo Carmona, denunció un retroceso de “gravedad sin parangón” en la política exterior argentina, calificando como una “farsa” las declaraciones del presidente Javier Milei sobre la cercanía de recuperar las islas.
Redacción pAS
En una reciente entrevista en FM La Patriada, conducida por los periodistas Analía Argento, Javier Lewkowicz y Martín Piqué, el exsecretario de Malvinas, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Guillermo Carmona, realizó un crudo análisis sobre la política exterior del gobierno de Javier Milei. Carmona calificó el actual proceso como un retroceso de una “gravedad que no tiene parangón”, contraponiendo el fervor popular malvinero activado por el triunfo de la Selección Argentina ante Inglaterra con lo que definió como una subordinación estratégica de la Casa Rosada ante potencias extranjeras.
Fútbol y Malvinas, cuestión de identidad nacional
La entrevista comenzó abordando el impacto del reciente “banderazo” de los jugadores de la Selección Argentina tras el partido contra Inglaterra. Para Carmona, este gesto de reafirmación de soberanía provocó un “terremoto político” en Gran Bretaña, golpeando directamente la reputación internacional del Reino Unido al poner en evidencia su “acción colonial” y su “arrogancia imperialista”.
El exsecretario destacó que, mientras sectores de la opinión pública británica —especialmente en Escocia, Gales e Irlanda del Norte— comienzan a cuestionar el costo del colonialismo, el gobierno argentino parece ir en la dirección opuesta. Según Carmona, la presión internacional que ejercen la sociedad y los deportistas es algo que el actual Poder Ejecutivo ha dejado de hacer.
La “farsa” de la política exterior mileista
Al ser consultado sobre las declaraciones del presidente Milei, quien afirmó estar más cerca que nunca de recuperar las islas, Carmona fue categórico: “Es una farsa”. Para sustentar esta afirmación, el entrevistado enumeró hechos concretos que, a su juicio, demuestran una entrega de recursos y soberanía:
Hidrocarburos: denunció que los británicos nunca han estado tan cerca de extraer petróleo en Malvinas como ahora, gracias a la “complacencia” de Milei y la participación de la empresa israelí Navitas Petroleum, país con el que el presidente mantiene un alineamiento automático, pero ante el cual nunca exigió el retiro de la empresa del proyecto en las Islas Malvinas.
Provocaciones británicas: afirmó que el gobierno ha tolerado constantes provocaciones del Reino Unido desde que asumió.
Nuevo pacto: criticó el acuerdo conocido como “Mondino-Lammy”, al que comparó con el polémico pacto Foradori-Duncan.
La ilusión del cambio de posición estadounidense
Uno momentos más interesantes de la entrevista fue el análisis sobre el rol que Milei le atribuye a Estados Unidos. Carmona desestimó las teorías de una negociación secreta auspiciada por Washington, idea que circuló en medios periodísticos. Para el exfuncionario, esperar que Estados Unidos se juegue por Argentina es entrar en un “modo Galtieri”, ignorando los más de años de alianza “inquebrantable” entre Estados Unidos y Gran Bretaña.
Carmona definió la postura del gobierno como una “subordinación estratégica” y un alineamiento incondicional que no ha reportado ventajas reales para el país, sino solo beneficios electorales personales para el presidente en su vínculo con figuras como Donald Trump. Como prueba de esta falta de apoyo real, recordó que ni Estados Unidos ni Israel se hicieron presentes en la sesión del Comité de Descolonización el pasado 25 de junio cuando fue tratada la Cuestión Malvinas.
El marco histórico de la negociación
Finalmente, Carmona recordó que la Argentina siempre ha mantenido una posición coherente, basada en la Resolución 2065 de la ONU, y señaló que una eventual negociación debe girar en torno al modo en que se producirá la recuperación del ejercicio de la soberanía, respetando los intereses y el modo de vida de los isleños, pero nunca su “opinión” sobre a quién pertenecen las islas.
En cuanto al propósito de retomar el diálogo diplomático, Carmona fue enfático al señalar que el objetivo fundamental de restablecer las negociaciones debe ser acordar el modo en que la República Argentina recuperará el ejercicio de su soberanía. Según detalló, este fue el eje central de las tratativas mantenidas entre 1966 y 1982, donde la meta no era simplemente “conversar”, sino establecer una hoja de ruta clara para la restitución territorial, siempre bajo el amparo de la normativa internacional.
